Tiempos de crisis

Crisis en el INE por las campañas anticipadas y Claudia Zavala levanta la voz, aunque no logre su propósito. En el Tribunal Electoral, Janine Otálora hace lo propio con idénticos resultados. Pero no las silencian. El hoy inoperante Inai no deja quietos a quienes integran el Senado. Su presidenta Blanca Lilia Ibarra sigue demostrando por qué esta institución es indispensable en una democracia. En la Suprema Corte, la ministra Norma Piña es referente de lucidez, congruencia y serenidad. Todas, valientes e indispensables.

Hace 23 años, Rosario Robles, Josefina Aranda y Carlota Botey escribieron Tiempo de crisis, tiempo de mujeres. Y la realidad está dando muestras de que así es. Es más, la vida de Rosario es ejemplo palpable de que esto es la pura y dura verdad.

Crisis en el INE por las campañas anticipadas y Claudia Zavala levanta la voz, aunque no logre su propósito. En el Tribunal Electoral, Janine Otálora hace lo propio con idénticos resultados. Pero no las silencian. El hoy inoperante Inai no deja quietos a quienes integran el Senado. Su presidenta Blanca Lilia Ibarra sigue demostrando por qué esta institución es indispensable en una democracia. En la Suprema Corte, la ministra Norma Piña es referente de lucidez, congruencia y serenidad. Todas, valientes e indispensables.

En la séptima edición del Premio Raquel Berman, desde las voces jóvenes de Rubí Coello y de Brenda Joselyn, gritan contra el abuso sexual infantil. Ambas, víctimas del atropello, que igual sucede en albergues indígenas que en comunidades mestizas. Ellas, ahora y desde diferentes trincheras, alertan contra los abusadores. Son muestra de que, a pesar de los pesares, ellas saben de su valor y no dudan de sus capacidades para hacer de la justicia una realidad.

Leer el testimonio de Natalia y cómo ha luchado por la inclusión en la Ley por una Vida Libre de Violencia hacia las Mujeres, de la atroz violencia vicaria, estruja el alma. Incuestionable signo de civilidad.

De entender y vivir como valor supremo la defensa de quienes encarnan el amor, los sueños, las experiencias de una pareja y ese “deseo de eternidad”, que es el amor por las y los hijos. Un crimen donde el pacto patriarcal muestra sus garras y su inconmensurable odio contra una mujer, no importando el atropello a los derechos de las infancias y las adolescencias.

Las voces de Norma y Nallely, segundo y primer lugares del certamen, reflejan el insoportable dolor de una sociedad devastada por criminales y por sus cómplices desde el poder, no importando el color de sus partidos. Madres y esposas buscadoras, que emprendieron por su cuenta y riesgo encontrar a sus querencias. Saber que sólo con el conocimiento de leyes, técnicas, estrategias, metodologías, protocolos, etcétera, era posible avanzar en las investigaciones, las llevaron a ser expertas en diversas ramas. Su convicción, su amor y su deseo de dejar un mundo mejor a quienes vienen detrás las ha puesto en riesgo. Aun así, alzan la voz y exigen sus derechos.

Mención especial merece el relato de Consuelo Valle. Rememora las vivencias de ella y de su familia durante el Movimiento Estudiantil de 1968 y el Halconazo de 1971. Pone en primer plano la fortaleza de las mujeres que acompañaron en todas las trincheras a quienes protestaban contra el autoritarismo, ellas mismas arriesgando su vida, pero que han sido poco reconocidas. Un homenaje a su madre, víctima de innumerables injusticias patriarcales, pero convencida de que proteger la vida de hijas e hijos es “deber de amor”, de amor inconmensurable a la vida.

La generosidad de Raquel Berman, de las psicoanalistas Elnora Jiménez, Dalia Guzik, Irene Posada; la complicidad de Sabina Berman y de la secretaria general de la Cámara de Diputadas y Diputados, Graciela Báez Ricárdez; el buen oficio de Yuriria García desde la Unidad de género de la misma cámara y de la diputada Julieta Vences, hicieron posible que esas historias sean conocidas.

Fueron 146 relatos conmovedores, indignantes, dolorosos, merecedores del reconocimiento. Imposible, por obvias razones. Confirman que el avance en la defensa de los derechos de las mujeres, no tiene reversa. Este país será menos desigual y más justo gracias a mujeres como ellas.

La figura de Xóchitl ha destacado y brilla con luz propia. Ojalá sea capaz de instaurar un verdadero sistema de justicia.

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