De Tapalpa a las estatuas, la imagen de México

De las carreteras asoladas por la violencia y las comunidades sometidas por el CJNG tras la captura de El Mencho en febrero, a las tres estatuas derribadas ayer en Paseo de la Reforma por los maestros de la CNTE.

Más los uniformes de futbol quemados en esa protesta y el Zócalo y su Fan Fest sitiados por el campamento magisterial que se expande y que, para no pocos ojos en el extranjero, se asemejará a uno de desplazados por un conflicto de extrema gravedad.

La espectacularidad de esas imágenes explicaría la penetración que han tenido en los espacios mediáticos y digitales. Son la clase de imágenes que terminan por definir una narrativa visual, y conceptual.

Puede ser muy injusto, pero todo indica que serán las dos estampas globales de México antes del inicio del Mundial. Las que fijarán nuestro lugar en el mundo circundante. Tapalpa y las estatuas. México como territorio peligroso y de anarquía impune.

Lo de febrero podría acreditarse desde el heroísmo de Estado en el combate a los criminales. Lo de la CNTE, en cambio, es imperdonable: por repetitivo y porque estaba cantado. El gobierno fue incapaz de aplacar a un aliado histórico.

Si la responsabilidad pública es más que nunca un asunto de resultados ostensibles, vaya tamaño de fracaso del gobierno. Y ni siquiera sabemos si esto apenas está comenzando.