Habrá razones de sobra para catalogar a 2025 como otro año trágico para el ejercicio periodístico en México. Siete periodistas, según Artículo 19, fueron asesinados en relación con su tarea informativa: Calletano Guerrero, Kristian Uriel Martínez, Raúl Villarreal, José Carlos González, Ángel Sevilla, Ronald Paz y Miguel Ángel Beltrán.
Reporteros sin Fronteras agrega tres nombres: Alejandro Gallegos León, Salomón Ordóñez y Melvin García. Fue también el año en que más de 50 periodistas y medios enfrentaron arbitrarios, caros, extenuantes procesos judiciales por la información que difundieron. Sin embargo, la crítica no dejó de estar ahí día con día. La prensa encontró y documentó el grosero fraude de los acordeones que, creo, arruinó la legitimidad del nuevo orden judicial.
Se registraron los groseros lujos inexplicables de los poderosos, las redes de colusión de gobernantes con grupos criminales y asuntos grandes, como el del huachicol fiscal, comandado por marinos y agentes aduanales. Las crónicas sobre los asesinatos de Carlos Manzo y Bernardo Bravo en Michoacán, los excesos de las policías en las manifestaciones políticas de noviembre o el descarrilamiento del Tren Interoceánico fueron extraordinarias. En fin. La inmensa mayoría de periodistas que iniciamos el 2025 continuamos haciendo nuestro trabajo.
Aquí seguimos.

