Pese a centenares de evidencias, la dictadura de Maduro negó siempre la existencia de presos políticos. Sus aliados internacionales —entre ellos el gobierno mexicano— reforzaron esa narrativa: era un invento o algo que no merecía una opinión.
Ayer, la Asamblea Nacional aprobó las líneas generales de una Ley de Amnistía, no el texto completo. Cerca de 400 personas han sido excarceladas desde la caída de Maduro. Organizaciones que acompañan a los presos hablan de que aún permanecen alrededor de 300 en prisión.
Conversé ayer con Jesús Armas, uno de los prisioneros más emblemáticos, excarcelado la semana pasada tras año y medio de encierro, torturas, vejaciones.
“La Ley de Amnistía y lo que están haciendo es una confesión de parte”, me dijo. “Yo salí sin que se haya aprobado esa ley. Lo mismo podrían hacer con todos. Está claro que en Venezuela hay presos políticos y lo están reconociendo en los hechos. Todos los que estamos saliendo somos inocentes. Ellos simplemente tendrían que abrir las rejas, ellos tienen las llaves”.
Presos por su activismo o por haberse tomado una foto con un líder opositor o por haber pasado cerca de una manifestación. Presos políticos, sin eufemismos. Todo indica que, con o sin ley, terminarán saliendo. Su salida será también una vergüenza histórica para esa “izquierda” que, hipócritamente, fingió que no los veía.
X: @CiroGómezL
