Como anillo al dedo parece haberle caído a la presidenta Sheinbaum la gira de 10 días por México de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. La mujer de gran popularidad en la capital española y regiones de España, le está dando un distractor narrativo para apartarse a diario del tema Sinaloa y hablar a plenitud de la extrema derecha, los intereses aviesos en contra de México, la Conquista, Hernán Cortés y cuestiones análogas de baja relevancia informativa que le permiten evadir, aunque sea por unos minutos, la pesadilla de Rocha y el Departamento de Justicia. En Madrid, los opositores a Díaz Ayuso se preguntan qué otra gobernante se marcha, así porque sí, semana y media al extranjero sin cuestiones relevantes que tratar o resolver. Razón no les falta después de ver los primeros cuatro días de la visita: eventos diminutos, discursos predecibles, las llaves de la ciudad de Aguascalientes, reacciones mínimas. Creo que de no haber sido por la agresividad contra ella de parte de propagandistas de la 4T, prácticamente nadie estaría enterado de su paso por el país. Su agenda indica que el objetivo de la estancia es atraer inversiones, fortalecer relaciones económicas y culturales, asistir a los Premios Platino en la Riviera Maya y poco más. Asuntos anodinos a los que la prensa española apenas les presta atención. Extraños días hasta ahora en México para una figura de ese calibre. Raros.
