Un abrazo fuerte y largo, Ricardo

Ricardo Sánchez Pérez del Pozo recibió con el año nuevo la noticia de que dejaría de ser fiscal especializado en Derechos Humanos de la FGR, cargo que asumió en septiembre. Se dirá que no es relevante, pues apenas cumplía cuatro meses. Pero en los mundos ministeriales, los juzgados y entre varios periodistas, creo que se va a recordar, y muy bien, su actuación desde 2017 como titular de la Fiscalía de Delitos Contra la Libertad de Expresión (Feadle). Doy por sentado que lo relevaron sin evaluar su desempeño, por abrirle lugar a “los de confianza de Ernestina” y limpiar lo que pudiera oler a Gertz. Y que le habrán dicho “así es esto”.

El Estado mexicano manda al despido a un servidor público extraordinario, como si hubiera dado muestras de poseer un semillero de talento y calidad. La FGR se deshace del hombre que documentó la autoría intelectual del Mini Lic en el homicidio de Javier Valdez (México espera que Estados Unidos conceda la extradición), el que tiene a un punto de sentencia por tortura a Mario Marín (caso Lydia Cacho) y el que acompañó a las familias de tantos periodistas agredidos.

De mi parte, lo he dicho, sólo tengo gratitud por ese fiscal de la Feadle que nos orientó con sabiduría, destreza y generosidad en la consecución de 13 sentencias y el pulimiento de la narrativa criminal en el atentado que sufrí. Quise preguntarle si la despedida fue cordial, correcta, al menos ¿Para qué? Ojalá no venga una purga contra su brillante y laborioso equipo. Suerte y muchas gracias, Ricardo. Te mando un abrazo fuerte y largo.