Algunas lecciones contra el populismo

De ganar Xóchitl Gálvez las elecciones presidenciales el próximo 2 de junio, como seguramente sucederá, ésta será la tercera derrota en Occidente de un gobierno populista autoritario. La primera fue la de Joe Biden en noviembre de 2020, cuando derrotó a Donald ...

De ganar Xóchitl Gálvez las elecciones presidenciales el próximo 2 de junio, como seguramente sucederá, ésta será la tercera derrota en Occidente de un gobierno populista autoritario. La primera fue la de Joe Biden en noviembre de 2020, cuando derrotó a Donald Trump; la segunda fue la del partido Ley y Justicia PiS, en las elecciones del pasado 15 de octubre en Polonia. El PiS gobernaba desde 2015. El exministro de Finanzas (2007-2013) Jacek Rostowski busca compartir con otras fuerzas prodemocracia del mundo algunas lecciones útiles de este triunfo tan significativo y yo las estiro para el caso mexicano. Aquí pueden encontrar el artículo original de Rostowski: https://www.project-syndicate.org/commentary/poland-pis-defeat-lessons-f....

Ya sabemos que, en prácticamente todos los casos recientes de gobiernos populistas autoritarios, éstos llegan al poder vía elecciones democráticas. Una vez instalados en el poder, se dedican a erosionar las instituciones que les permitieron competir electoralmente y triunfar, no vaya a ser que con esas mismas reglas puedan triunfar sus adversarios. También sabemos que estos gobiernos llegan con la idea de haber sido designados por la HISTORIA (así con mayúsculas), el destino o por el dedo de Dios, como portadores de un proyecto salvador cuya trascendencia justifica pasar por alto todo aquello que retrase u obstaculice la llegada al paraíso. El líder iluminado por la luz que desprende el gran proyecto que está ahí, visible en el horizonte, pero todavía un tanto inalcanzable, busca una relación directa con el pueblo —aunque él mismo es uno con el pueblo— que ahora se facilita por el internet. A diario, en la sesión de lavado cerebral tempranero construye uno, dos, mil enemigos cuya derrota permitiría alcanzar la utopía que vislumbran sus seguidores. Éste es el tema esencial y las variedades sobre él no son muy diferentes una de la otra.

La primera lección no la dice Rostowski, pero es fácil de adivinar y aquí en México ya la pusimos en acción: la oposición debe unirse y presentar un frente unificado. Fue así que en Polonia, aunque el partido gobernante ganó la mayor votación, no pudo formar gobierno porque los partidos que ocuparon los tres siguientes lugares unidos en coalición obtuvieron el 53.5% en votos. A volar PiS. En México ya se constituyó el Frente Amplio por México, integrado por PRI, PAN, PRD y una sociedad civil empoderada y activa, alrededor de una candidatura triunfadora e inspiradora, la de Xóchitl Gálvez. La segunda lección la enuncia así el político polaco: “Entre más tiempo dure en el gobierno, será más difícil derrotar el proyecto populista porque ya en el poder eliminará gradualmente las instituciones independientes y centros de influencia, como medios de comunicación independientes. Por ello, las posibilidades de un cambio democrático en Hungría o Turquía, donde los gobiernos autocráticos han persistido por más de una década, son mucho más escasas que en Polonia. Si el PiS hubiera triunfado en esta elección, podría haber garantizado su permanencia por varias elecciones más”.

Otra lección es que “las fuerzas prodemocracia no sólo deben ofrecer variedad en sus coaliciones, sino que también deben de estimular la asistencia a las urnas”. Para su triunfo en 2020, el hoy presidente Joe Biden consiguió más de tres millones de votos extra. En las elecciones de Polonia, la participación electoral fue de 74%, 12 puntos más que en la elección anterior y la más alta desde la caída del comunismo, en 1989, continúa Rostowski. Los votos nuevos se deben buscar, no sólo entre los abstencionistas, sino también en lo que se definiría a priori como bastiones del oficialísimo. En Polonia, el candidato triunfador, Donald Tusk —cuenta Rostowski—, hizo campaña durante 8 meses visitando hasta 3 y 4 veces las zonas rurales que se creían seguras para el PiS. Lo mismo puede decirse para México. Ni los adultos mayores ni los más pobres son votos seguros para Morena.

En 2018, la candidatura de López Obrador se benefició de las ganas de creer, del beneficio de la duda y de una campaña basada descaradamente en la mentira. Después de cinco años de destrucción inmisericorde de diques al poder que habíamos construido, el beneficio de la duda se acabó, las ganas de creer se convirtieron en decepción y desengaño. La candidatura de Sheinbaum tampoco puede heredar el beneficio de la duda porque repite una y otra vez el discurso de su mentor. ¿Que la inminente candidata “nada de muertito”, pero en realidad es una convencida de la democracia? No, ya anunció que quiere destruir al Poder Judicial federal y en especial a la Suprema Corte. ¿Puede ser respetuosa del Estado de derecho quien acepta en su campaña a un ministro de la Corte en funciones? ¿Puede llamarse demócrata quien manda espiar, inventando delitos graves —¡secuestro!— a sus adversarios?

Las elecciones de 2024 tendrán impacto en la vida de generaciones. Aprendamos las lecciones de Polonia y derrotemos el proyecto autócrata de Morena. Y ya saben: #YoConXóchitl

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