Gestionar los destinos turísticos desde las presidencias municipales implica un reto doble, partiendo de que hay ciudadanos temporales, los turistas, que demandan servicios, pero no pagan impuestos que recauden directamente las alcaldías.
Este problema lo vio el Banco de México cuando impulsó en la década de los 60 del siglo pasado los Centros Integralmente Planeados (CIP), que dieron origen a Cancún, Los Cabos, Huatulco, Loreto e Ixtapa.
En ellos, el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) se encargaba de cuidarlos con recursos de la Federación, a diferencia de los demás.
Esto daba ventajas competitivas a los destinos planificados, que contaban con apoyo para trabajos de jardinería, luminarias, generación de agua potable y desarrollo de infraestructura, por mencionar algunos. Gracias a ello, se consolidaron algunos de los destinos turísticos más importantes del país, aunque la Presidencia pasada les retiró dicho apoyo.
Hoy proliferan los ejemplos de presidentes municipales desastrosos, como Abelina López Rodríguez, de Acapulco, donde no sólo ha habido durante su gobierno arbitrariedades y corrupción, sino que ahora pretende ser la próxima candidata de Morena a la gubernatura de Guerrero.
Un caso interesante es el de otro morenista, Héctor Santana, quien entró casi por error a la política cuando todavía tenía fuerza el PRI y encontró en el servicio público su gran pasión.
Lo que sucedió fue que tenía que esperar unos meses para irse a hacer un posgrado a España, cuando lo invitaron a poner en orden las cuentas del municipio de Bahía de Banderas, y lo hizo de forma tan destacada que ya no se fue.
Como su partido de origen nunca lo apoyó como candidato a la presidencia municipal, encontró la oportunidad en Morena y lleva dos años tomando acciones distintas y más efectivas a las de muchos de sus colegas.
Una de ellas es un ejercicio permanente de rendición de cuentas, pues cada semana se reúne con la ciudadanía y con los medios para informar lo que su gobierno va haciendo y para escuchar dónde están los problemas.
De su campaña y de estas reuniones salió la idea de que la principal demanda de la ciudadanía era la construcción de infraestructura, así es que el año pasado dedicó a ello casi la mitad de su presupuesto.
Hoy en cada ciudad o pueblo del municipio –donde están destinos como Nuevo Nayarit, Sayulita y Punta de Mita– hay, al menos, una obra de infraestructura en marcha como una nueva calle, una cancha de futbol o la colocación de luminarias.
Recientemente, en Sayulita se instaló un mercado para los vendedores ambulantes con el doble propósito de dignificar su actividad comercial y de evitar los puestos en la playa de este destino de surfistas.
En Nuevo Nayarit y Bucerías, también se han establecido mercados itinerantes para comerciantes y productores locales, que además cuentan con permisos que fueron otorgados en condiciones económicas preferentes y otros que han sido regularizados con una sustancial reducción de las multas.
Bahía de Banderas es un municipio turísticamente relevante y están en construcción alrededor de 200 inmuebles para hoteles y condominios, además de inversiones de grandes empresas como Belmond, Montage y Vidanta.
Las acciones de Santana han sido exitosas en otros temas como el agua potable o la protección al medio ambiente, pero la transparencia y la profesionalización en el uso de los recursos públicos pueden ser la clave de todo lo demás.
