Entre la ligereza y la prudencia
Si uno lee entrelíneas las palabras de la secretaria Gómez, percibe que hay diferencias de fondo entre ella y Marx Arriaga que, sin embargo, no se tratan de manera abierta. Ella “consideró fundamental que la propuesta curricular tenga una visión de Estado y una perspectiva democrática e incluyente, al ser un bien público de interés general” (Boletín SEP 127, 02/06/22).
El 2 de junio, la secretaria de Educación Pública, Delfina Gómez Álvarez, y su gabinete, tuvieron un encuentro con las autoridades de Educación de estados del norte. No fue un parteaguas, como a veces se dice con pompa, pero sí puso un freno a la precipitación con que el director de Materiales Educativos de la SEP, Marx Arriaga, quería imponer el Marco Curricular Común y Plan de Estudios 2022.
El hecho de que la maestra Delfina estuviera acompañada de su plana mayor y portara la voz cantante en la reunión, puede ser un aviso de que quiere tomar las riendas del proyecto y restarle peso al liderazgo de Marx Arriaga, quien, al parecer, sólo tendrá a su cargo los nuevos libros de texto.
Pienso que no sólo se trata de intrigas palaciegas o una lucha de egos. La decisión de disminuir la velocidad con que el señor Arriaga quería imponer el nuevo marco es una providencia sensata. Si de por sí, el proyecto no pinta bien y faltan múltiples asuntos por dilucidar, ejecutarlo el próximo ciclo escolar hubiera sido un fiasco.
Si uno lee entrelíneas las palabras de la secretaria Gómez, percibe que hay diferencias de fondo entre ella y Marx Arriaga que, sin embargo, no se tratan de manera abierta. Ella “consideró fundamental que la propuesta curricular tenga una visión de Estado y una perspectiva democrática e incluyente al ser un bien público de interés general” (Boletín SEP 127, 02/06/22).
La fraseología del documento que la SEP puso en circulación en enero –y cuyo contenido trató de legitimar con 32 asambleas (no foros de consulta)– no se concibe a la educación como un bien público, sino como un bien común.
No es un asunto de semántica, es de ideología. Si bien documentos de la UNESCO –como el reciente Reimaginar juntos nuestros futuros: un nuevo contrato social para la educación– hablan de la educación como un bien común, en el planteamiento de la SEP cobra otro sentido: un bien de la comunidad o comunal. La escuela pasa a segundo término.
En la sesión del jueves pasado, Gómez Álvarez fue categórica: “La propuesta curricular es de carácter nacional, pero considera la diversidad de contextos y necesidades de las comunidades de aprendizaje rurales y urbanas, así como nuevas prácticas pedagógicas, saberes y experiencias del personal educativo”.
Acaso para acentuar la prudencia, la secretaria Gómez Álvarez afirmó este lunes que la SEP fortalecerá la formación docente y la propuesta se aplicará, primero, por medio de un programa piloto, para que el magisterio del país lo conozca.
Afirmó: “Porque había esa angustia de los maestros: nos dan el documento y a la mera hora, como una semana antes de que empiecen las clases, ya quieren que lo dominemos. No, va a ser después de un año” (Boletín SEP 132).
En el pilotaje todo puede suceder. Quizás allí los maestros y autoridades locales tomen iniciativas, defiendan territorios (en los de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación –CNTE– se da por descontado) y acaso subviertan el acento comunal. Para muchos maestros, la comunidad es la comunidad escolar.
Habrá algo de revisionismo. A menos, claro, que el presidente López Obrador mande lo contrario.
Pilotear y ofrecer cursos a los maestros, previo a la puesta en práctica del nuevo marco, es un acto de cordura, los planteamientos de la secretaria y subsecretarios parecen cuerdos. Sin embargo, tengo una duda, ¿de dónde saldrán recursos para el plan piloto y la formación docente?
Si la austeridad republicana trae a la educación de bajada, la pobreza franciscana tumbará aún más el presupuesto para la educación nacional.
RETAZOS
México Evalúa documenta con rigor analítico que más de medio millón de estudiantes no asistieron a la escuela debido a la pandemia. No hay noticias de que la SEP haga algo para recuperarlos.
