El poder de los sin poder

Frente al debate en Davos, no hay una solución clara. El mundo cambió. ¿Será que el desequilibrio actual sólo se resolverá con un nuevo multilateralismo que considere como base la libertad, la conciencia y la cocreación consensuada del conglomerado poblacional del planeta (ahí donde están esos trabajadores de los que habla Howard Lutnick)?

                #SanarAMéxico, por una #NuevaRepública

 

Pasado un año del segundo periodo de Trump en la Oficina Oval, el foro de Davos permitió delinear con claridad el debate geoeconómico imperante. Por un lado, la posición crítica respecto al final del multilateralismo, proyectada principalmente en el discurso del primer ministro canadiense, Mark Carney. En el otro, la posición esgrimida por parte de Howard Lutnick, secretario de Comercio trumpista, en la cual subrayó la decisión de darle un énfasis prioritario a la soberanía y los trabajadores nacionales, pues “el mercado libre global le ha fallado a Occidente”.

Lutnick hizo énfasis en la necesidad de regresar a una visión donde los empleos se generen al interior de los países y a abandonar ideas como el farshoring, que “destruye la base industrial”. Al buscar mano de obra en otros lugares, se prioriza el capital, así como los beneficios corporativos, mientras se deja de lado a los trabajadores. Al mismo tiempo, criticó la dependencia excesiva de cadenas de suministro extranjeras por poner en riesgo la propia seguridad nacional.

Carney, por su cuenta, defendió la estabilidad del multilateralismo, las reglas y las instituciones. Retomó el texto de Václav Havel, El poder de los sin poder, subrayó que “no se puede vivir con la mentira del beneficio mutuo a través de la integración, cuando la integración se convierte en la fuente de la subordinación”. Añadió que el viejo orden (mundial) no volverá” e instó a las demás potencias medianas a unirse, “porque si no estamos en la mesa de negociaciones, seremos el plato principal”.

La discusión fundamental es una, entre quienes aún defienden la reconfiguración del multilateralismo y nuevos equilibrios para mantener la globalización, frente a quienes, desde el planteamiento “soberanista”, declaran su fin. Aunque la mayoría critica a Trump por lo que considera “ocurrencias”, todo indica que Estados Unidos adelanta estratégicamente el reloj y ha decidido frenar la globalización, pues ve que sólo beneficia a China. Ante una apuesta tan riesgosa, ¿qué países lo seguirán?

Aunque Carney usó el texto del escritor checoslovaco, en realidad no utilizó su contenido a fondo. Havel, en 1978, dijo que “vivir en la verdad” es la ruta para desmantelar la farsa ideológica del sistema imperante. Argumentó que la disidencia no requiere grandes actos heroicos, sino la negativa individual a participar en la mentira institucionalizada. La fuerza de los ciudadanos radica en su capacidad de vivir de forma auténtica y, al hacerlo, desvelar la falsedad del sistema. La verdadera resistencia se basa en la responsabilidad personal y la creación de estructuras paralelas e independientes al control estatal, lo que lleva a la desintegración del régimen sin necesidad de violencia. 

Frente al debate en Davos, no hay una solución clara. El mundo cambió. ¿Será que el desequilibrio actual sólo se resolverá con un nuevo multilateralismo que considere como base la libertad, la conciencia y la cocreación consensuada del conglomerado poblacional del planeta (ahí donde están esos trabajadores de los que habla Lutnick)? Hacen falta nuevas instituciones internacionales que desde esa base social proyecten los intereses, necesidades y esperanzas de los individuos, no sólo el de las cúpulas económicas o políticas que hoy gobiernan, pero abandonaron a las grandes mayorías. 

Mientras tanto, las complejidades de nuestra propia relación con Estados Unidos se intensifican. Por un lado, con la entrega de 37 narcotraficantes, Claudia Sheinbaum busca “ganar tiempo” en la tensión política interna que le representa la lucha contra los cárteles. En paralelo, se difunden los “Diez puntos más relevantes de la nueva estrategia sobre México, cárteles y seguridad hemisférica”. Entre ellos destaca el amenazante número siete; “Cuando el Estado mexicano no actúa, EU se reserva el derecho de actuar directa o indirectamente contra amenazas transnacionales”. 

¿Veremos operaciones quirúrgicas contra criminales? ¿Será en acuerdo con el gobierno actual? Muy probablemente. ¿Les llamarán a estas acciones por su nombre? Seguramente no. Ante este escenario, sirva retomar el texto de Václav para recordar que es la convicción interna de cada individuo la que apuntala la conciencia colectiva para la transformación de la realidad. Es a esa soberanía interna a la que debe convocar Claudia Sheinbaum, a hablar para “vivir en la verdad”, no al discurso hueco que, cuando hoy se habla de soberanía, sólo parece un instrumento que enmascara la protección a los suyos. Hacia allá podría ir el mundo, hacia allá puede construirse el liderazgo global de nuestra #NuevaRepública.