Focos rojos
El asesinato artero de nueve mujeres y niños evidenció nuevamente, en toda su crudeza, la tragedia de violencia cotidiana en amplias regiones del país.
¿Llegará el momento en que México toque fondo? ¿O será que la degradación humana en que hemos caído jamás saciará su exigencia de sangre, sufrimiento y dolor en nuestro suelo?
El asesinato artero de nueve mujeres y niños integrantes de la comunidad LeBaron evidenció nuevamente, en toda su crudeza, la tragedia de violencia cotidiana en amplias regiones del país. Mujeres y niños alevosamente atacados y después calcinados; escenas que, en su horror, nos recordaron nuevamente que el 2019 será el año más violento de la historia reciente del país.
Los hechos ocurridos entre Sonora y Chihuahua sacaron a la luz nuevamente las críticas a la estrategia de seguridad seguida por el actual gobierno, presentes desde la liberación de Ovidio Guzmán, ocurrida en Culiacán. Sin embargo, la semana pasada arreciaron más allá de nuestras fronteras. Especialmente en Estados Unidos, los medios de comunicación enfatizaron sus señalamientos hacia la situación de violencia que se vive en México.
Se han encendido focos rojos que es indispensable apagar cuanto antes:
1. Volatilidad en la relación bilateral. Tras mostrar sus condolencias por la muerte de connacionales estadunidenses en suelo mexicano, Donald Trump expresó su voluntad de enviar tropas a México para combatir a los cárteles de la droga. El mandatario aseguró, a través de su tuit, que si México “necesita o solicita ayuda para limpiar a estos monstruos, Estados Unidos está listo, dispuesto y capaz de involucrarse y hacer el trabajo de manera rápida y efectiva”… “¡Los cárteles se han vuelto tan poderosos que a veces se necesita un ejército para derrotar a un ejército!”.
2. Discrepancia con las Fuerzas Armadas. El discurso del general Carlos Gaytán dejó claro que en el Ejército hay malestar en torno a la política de Seguridad en el país. “Nos sentimos ofendidos como soldados… El Ejecutivo ha propiciado decisiones estratégicas que no han convencido a todos”.
3. Alerta en el ámbito financiero. Morgan Stanley recomendó a los inversionistas alejarse del peso y los bonos mexicanos. Publicó: “No hay razones para creer que el crecimiento repuntará”. “Mientras las tasas reales en México continúan luciendo atractivas, particularmente comparadas con las de sus pares en mercados emergentes, la valuación en términos generales parece costosa”, especialmente “por los riesgos idiosincráticos acumulados en los últimos meses”.
Después de la publicación de Trump, el presidente Andrés Manuel López Obrador agradeció a su homólogo estadunidense el apoyo, pero fue enfático al afirmar que “es un asunto que nos corresponde a nosotros atender, de manera independiente y haciendo valer nuestra soberanía”. Es entendible que la respuesta de AMLO atienda a la protección de nuestra soberanía, sin embargo, es indispensable ver más allá y prever que México podría convertirse nuevamente en un tema de política interior para nuestro vecino del norte, especialmente a un año de la elección presidencial en noviembre de 2020.
La tragedia de la comunidad LeBaron contiene todos los elementos para que así ocurra: ciudadanos estadunidenses asesinados en territorio mexicano, integrantes de una comunidad —la mormona— con peso político decisorio, al menos en el estado de Utah, el involucramiento de senadores estadunidenses como Mitt Romney, Lindsey Graham o Tom Cotton, o incluso el antecedente en que el propio Trump, en verano pasado, dio un plazo de 12 meses a las autoridades mexicanas para incrementar los esfuerzos contra los cárteles de la droga, amenazando con “retirar la certificación antidrogas a México”.
Sería riesgoso mantener una discrepancia con nuestras Fuerzas Armadas en un contexto donde la relación bilateral se mantenga tensa en torno a la política de seguridad, es indispensable aprovechar lo dicho por Trump para reencontrarse con el Ejército y trazar una ruta común para tomar las decisiones que vengan. Adicionalmente, sería ingenuo asumir que el posicionamiento de Morgan Stanley, compartido por analistas de otros organismos financieros como Societe Generale y UBS sea totalmente ajeno a esta situación.
El gobierno de López Obrador tiene el reto de atender estos desequilibrios con un enfoque integral. Ir más allá de las tradicionales herramientas de comunicación que hasta hoy le han sido tan útiles para la audiencia nacional, pero pueden ser poco útiles hacia fuera; pensar incluso en la evolución de un modelo de colaboración México-Estados Unidos como lo fue la Iniciativa Mérida en su momento. La eficiencia de la cancillería, a cargo de Marcelo Ebrard, tiene un nuevo reto en su cancha.
