Dedazo, #PRIyMorena-soniguales

Por más que los miembros del partido Morena se empeñen en presumir su pureza y pulcritud, las similitudes acentuadas de ese instituto político con el rancio PRI afloran cuando de democracia interna se trata
 

La encuesta del jueves pasado, con la que Claudia Sheinbaum fue seleccionada como su virtual candidata a jefa de Gobierno en la CDMX, evidencia la formación y vocación democrática del líder de ese partido. El dedazo, ese viejo instrumento del régimen autoritario, que durante muchos años criticó AMLO, hoy fue impuesto a los militantes de Morena en la capital, y quedó como instrumento válido para pasar como aplanadora por encima de Ricardo Monreal, delegado en Cuauhtémoc, quien siempre estuvo por encima en las encuestas públicas.

De la misma forma, hace unos días, el Revolucionario Institucional festejó con bombo y platillos su XXII Asamblea Nacional, con una concentración de diez mil delegados de todo el país, que arribaron a la Ciudad de México. Como siempre, al viejo estilo, los priistas derrocharon lo más posible para hacer brillar su fiesta con un sol ilusorio, falso, para hablar de grandeza, de unidad y de fortaleza.

Expresiones que sólo quedaron para el consumo interno, pues afuera los ciudadanos observamos en el PRI a un partido debilitado por las incongruencias de sus funcionarios, que se empeñan en mantenerse en sus cargos, aun cuando el sello de la corrupción está pintado en su rostro y los socavones se tragan su propia insolencia.

El resultado de la Asamblea priista fue la apertura de candados para aspirantes a la Presidencia de la República que no tuvieran militancia dentro del partido. Vaya profundidad y trascendencia. Tanto gasto y difusión mediática, sólo para ampliar el margen de maniobra del inminente dedazo que, ahí también, habrá de tener EPN como gran elector. Pasan los años y aunque se trate de partidos diferentes, como lo son PRI y Morena, ambos repiten las mismas prácticas. Nadie sabe con certeza ni cómo, cuándo o entre quiénes se realizó el sondeo de Morena. Por varias encuestas previas, publicadas en prensa, se sabía que la delegada de Tlalpan iba en último lugar. Por lo tanto, urgía la imposición, como la única forma de que el afecto cobrara forma de candidatura.

Monreal, quien en toda encuesta pública reciente aparecía por encima de todos los otros competidores, previamente hizo notar sus sospechas de que la elegida por el dedo divino del líder único de Morena sería su amiga preferida. Una vez que se conocieron los resultados, evidentemente molesto, Monreal mostró su preocupación por no poder enfrentar a la “nomenclatura” contra dicha decisión. 

Otra vez “habló el dedito” para señalar al ungido. Los desplantes democráticos que tanto ha alardeado AMLO, simplemente brillan por su ausencia. Esta vez no se trató de una tómbola, sino de una encuesta a modo. En cualquier caso, siempre se evidencia algún mecanismo, que es todo menos democrático o respetuoso de lo institucional. No se trata de un caso idéntico, pero en cierta forma nos hizo recordar a varios el episodio aquél en que la voluntad de una sola persona derivó en que Juanito fuera votado para delegado de Iztapalapa.

¿En qué es diferente un partido del otro? En los hechos, la actuación es la misma: la voluntad de una sola persona, la verticalidad, el culto a la personalidad, la imposición, el desdén a la voluntad de los demás, la falta de respeto a las reglas, la provocación de miedo a disentir y expresar el desacuerdo. Ninguno de los dos partidos demuestran, en los hechos, posturas para acabar con los vicios ancestrales caracterizados por la falta de democracia interna. Lo anterior quiere decir que, más allá de discursos y posiciones ideológicas, en materia de democracia, ambos quieren más de lo mismo.

La competencia por el 2018 ya arrancó y permite ver que estos dos partidos echarán mano de los peores instrumentos que ha conocido nuestra vida institucional. El uso del dedazo es una simple muestra de que a estos políticos sólo les interesa la lucha por el poder, sin provocar una verdadera evolución democrática del país.

Insisto en que la única vía para construir una alternativa distinta a lo malo que ha conocido México de sus políticos y sus partidos, en este momento del país, es la vía independiente. Cada vez habrá más evidencias de que #PRIyMORENAsoniguales. Es momento de armar un amplio movimiento independiente que le dé una verdadera opción de cambio a México.

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