La renegociación del TLCAN
Todos los plazos se cumplen y la hora de renegociar el TLC llegó. Después de que, en campaña, Donald Trump declaró en repetidas ocasiones que buscaría terminar con el Tratado, pues, en su opinión, “México abusa de la relación comercial”, los tres países socios arrancaron formalmente su revisión el pasado miércoles
Después de una serie de tensiones y altibajos en la relación tripartita, los representantes se reunieron en Washington, DC. La primera consideración que debemos tener en cuenta es que nadie debería resultar más beneficiado que otro en este esquema trilateral, entre Estados Unidos, Canadá y México, sino que en la renegociación todos deberían obtener igualdad de beneficios.
Desde hace tiempo, algunos planteamos la preocupación con respecto a separar los temas de seguridad, migración y comercial, pues esto le restaría fuerza a nuestro país en su capacidad de negociación. Por tal razón, resulta preocupante que las negociaciones no sean integrales, ya que el equipo que viajó a Washington es exclusivamente económico y no contamos con información sobre los otros ámbitos.
Como mexicano, espero que la renegociación se lleve a efecto de manera justa y siempre en busca del beneficio para nuestro país. Pienso, contundente y categóricamente, que no deben aceptarse trabas o cuotas al libre comercio que hoy tenemos. Mucho menos que Estados Unidos pretenda que las controversias se resuelvan sólo en sus tribunales y anular el mecanismo de resolución tripartita.
He repetido, en diferentes oportunidades, que México tiene la obligación ineludible de luchar por cinco prioridades:
Primero: tiene que buscar la movilidad laboral de los trabajadores de los tres países, de tal manera que se establezcan mecanismos para facilitar el tránsito de los mismos de un lugar a otro.
Segundo: deben implementarse dispositivos que permitan elevar la productividad para, de igual forma, incrementar los salarios; integrar a pequeñas y medianas empresas a ese esquema productivo, así como priorizar la ciencia y la tecnología como ejes fundamentales para lograr dichos propósitos.
Tercero: es necesario incorporar un capítulo en materia de derechos humanos, similar al que existe en la Unión Europea, que permita defender a los migrantes en Estados Unidos y Canadá, así como disminuir las violaciones a los derechos humanos de los trabajadores mexicanos en el extranjero.
Cuarto: debe redactarse un esquema tripartito para combatir la corrupción, que incorpore a las autoridades de los países involucrados. Este fenómeno afecta al comercio, a la inversión y a la actividad de los gobiernos, principalmente al mexicano.
Quinto: poner como prioridad la utilización de las energías renovables, de tal manera que el intercambio comercial se realice sin representar un peligro para el medio ambiente.
En la opinión de Carla Hills, representante de Estados Unidos en la negociación del primer TLCAN /NAFTA, en 1993, el presidente Trump no debe cancelar dicho acuerdo, sino expandirlo con el propósito de aglomerar más industrias, como la energética y el comercio electrónico, que no fueron tomadas en cuenta hace 24 años.
En la óptica de Steven Mnuchin, previsto por Trump para dirigir el Departamento del Tesoro, el TLCAN puede negociarse de tal forma que beneficie lo mismo a Estados Unidos que a México.
Los secretarios de Economía y Relaciones Exteriores, Ildefonso Guajardo y Luis Videgaray, respectivamente, afirmaron que México sostendrá una postura digna frente a Estados Unidos. Aseveraron que si las nuevas medidas que se adopten en la renegociación no favorecen a México, abandonarán el Tratado. El trato, dijeron, no debe ser ventajoso para nadie. Entre otros puntos, es lo menos que podemos esperar.
La renegociación es un tema fundamental para garantizar que México profundice una visión de integración global, lo que nos obliga a permanecer pendientes de principio a fin y a dar seguimiento a los acuerdos que definirán el nuevo rumbo del país.
El próximo 10 de septiembre se iniciará la Segunda Ronda de negociación, ahora en suelo mexicano. Estas propuestas deben ser incorporadas por parte de nuestro equipo negociador.
