Manos al Futuro: la dignificación de los oficios
La mano de obra mexicana ha sido reconocida a nivel internacional.
Con la proyección y la importancia que tiene cualquier propuesta innovadora, la de dignificar los oficios en nuestro país es tanto valiosa como urgente, porque millones de personas tienen un oficio que contribuye diariamente a mejorar las actividades productivas de las diversas ramas de las artesanías y la industria del país.
En esa propuesta participan la maestra en trabajo social Tania Carbellido y el arquitecto Arturo Aispuro, quienes, con numerosos profesionales y maestros, conforman Manos al Futuro, una comunidad orgánica que promueve la redignificación y la resignificación de los aprendices, oficiales y maestros de cada uno de los oficios que —en México— contribuyen de manera efectiva y eficiente a hacer su trabajo bien, y desde la primera vez. En algunos oficios la calidad de la mano de obra mexicana ha sido reconocida a nivel internacional.
Tradicionalmente, los oficios surgieron en Europa desde el siglo XIII, en las logias o gremios que eran lugar de trabajo y formación. Esa estructura permitía la evolución gradual del aprendiz bajo la supervisión del jefe del taller o del propio maestro. Los conocimientos eran, en esta forma, aplicados orgánicamente a la práctica del oficio.
Como los gremios se constituyeron en un poder civil que escapaba del control del estado monárquico y eran un peligro para sus intereses, la forma de destruírlos como estructura didáctica-laboral, fue la creación en Francia de las Academias Reales al final del siglo XVII. Así se institucionalizó la enseñanza, bajo la protección del rey Luis XIV, y se creó una jerarquía de académicos que se consolidó con los diplomas o títulos profesionales, a los que se dotó de reconocimiento y prestigio social.
Desde entonces, la enseñanza de los oficios quedó estigmatizada hasta que, en el siglo XIX, se organizaron las escuelas de artes y oficios. En México se adoptó el modelo europeo y, en el siglo XVIII, se fundó la Academia de San Carlos. Los gremios perdieron así su organización y reconocimiento social; excepto el caso de las modestas escuelas de artes y oficios.
Con esos antecedentes se puede comprender la importancia de la propuesta de Manos al Futuro, que promueve la educación y capacitación para el trabajo, y la redignificación de los oficios, con una clara orientación social. Además, propone la certificación técnica en las diferentes actividades de los trabajadores; y su desarrollo humano, educativo, cultural, artístico y cultura cívica.
Esa labor no ha sido fácil, ni simple. El arquitecto Aispuro planteó —como presidente del Colegio de Arquitectos— la necesidad de brindar formación a los diversos oficios en la industria de la construcción, que suma a miles de personas; sin embargo, no logró suficiente apoyo, aunque los colegios son también gremios con un oficio reconocido por el sistema de educación superior y los títulos profesionales.
Sin embargo, ahora, Manos al Futuro ha logrado el reconocimiento y cooperación de la Conferencia Interamericana de Seguridad Social, del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos y de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Salle y del Instituto Politécnico Nacional (IPN). Actualmente trabajan en convenios con empresarios y autoridades federales y estatales vinculadas con la promoción económica; con organizaciones no gubernamentales; con profesionistas, contratistas y numerosos artesanos y trabajadores.
Un logro extraordinario que merece el apoyo de todos.
