Arquitectos y urbanistas: mito y olvido

Se ha logrado evaluar objetivamente la obra de figuras mitificadas y se han rescatado otras

El análisis de la arquitectura y urbanismo modernos en México se ha caracterizado por la abundancia de mitos y de olvidos; y ha sido aún más injusto con los urbanistas.

Afortunadamente, esa situación se ha analizado y sus resultados se han publicado por algunas universidades.

Así se ha logrado evaluar más objetivamente la obra de figuras a las que la promoción contribuyó a mitificar y se han rescatado otras, injustamente olvidadas o poco conocidas.

Ese proceso no ha sido fácil, ni rápido. Ha requerido del trabajo de algunos investigadores que muchas veces se enfrentan a fuertes intereses para preservar la meritocracia vigente de la profesión; con sus dioses, ángeles y demonios.

 Se necesita también talento para detectar a figuras destacadas, sin importar si son o no aceptadas; disciplina para analizar y valorar su contribución a la arquitectura y desarrollo urbano de nuestro país; y perseverancia para publicar los resultados de esos trabajos.

Esa labor ha sido realizada —con gran calidad— por algunas destacadas arquitectas; y la prueba reciente de ese trabajo —realizado en la Facultad de Arquitectura de la UNAM— es el rescate de dos arquitectos-urbanistas que han sido injustamente olvidados.

Las extraordinarias obras y proyectos urbanos hechos durante la primera mitad del siglo XX por Carlos Contreras y Alfonso Pallares no son aún conocidas por muchos arquitectos y urbanistas.

El arquitecto, ingeniero y urbanista Carlos Contreras es un ejemplo de ese “olvido” o desdén, tan frecuente en la actividad cultural en México.

Las propuestas urbanas de Contreras han sido estudiadas en la UAM por Gerardo Sánchez Ruiz, y en la UNAM por Alejandrina Escudero en una investigación que fue premiada en la reciente XV Bienal de Arquitectura Mexicana (Una ciudad noble y lógica. UNAM / Universidad Autónoma de Aguascalientes, 2018).

La obra es una valiosa aportación sobre las creaciones de

Contreras; especialmente las de la Ciudad de México; donde realizó su Primer Plan de Desarrollo Urbano (1933), en el que proponía el Viaducto, construido después.

También realizó los  Planes Generales de Desarrollo de Monterrey (1927), Veracruz, Acapulco (1929) y de Aguascalientes (1948). Basta revisar la información publicada para comprender la enorme importancia de su obra en el desarrollo del urbanismo en México.

Otro ejemplo de “olvido” es la obra y proyectos del arquitecto Alfonso Pallares, que ha sido rescatado por la doctora Elisa Drago Quaglia en su extensa y valiosa publicación, que también fue premiada: “…un anti-héroe incómodo, con unas propuestas, teorías y contradicciones que se insertaron en el quehacer arquitectónico de un periodo  histórico complejo: la modernidad arquitectónica del siglo XX” (Alfonso Pallares. UNAM, 2016, p.25).

Director de la revista El arquitecto (1923-1927), presidente de la Sociedad de Arquitectos Mexicanos (1923), autor de numerosos artículos en Excélsior (1922-1927-1956 y 1961) y organizador de las extraordinarias pláticas sobre arquitectura (1933), Pallares fue —además— el autor de los proyectos para la Plaza de la Constitución (1922), el Centro Administrativo en la zona posterior del Palacio de Bellas Artes (1938) en el que participó Carlos Contreras, y el de la Biblioteca Nacional (1942-1947).

El rescate de estas figuras permite valorar obras de enorme importancia en el desarrollo del urbanismo en México; que son un valioso antecedente para todos los interesados en mejorar su futuro.

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