Armonización regulatoria, clave para exportar

Alicia Salgado

Alicia Salgado

Cuenta corriente

La industria de cuidado personal y del hogar ya mueve 480 mil millones de pesos anuales en México: 325 mil millones en cuidado personal y 155 mil millones en cuidado del hogar, crece a una tasa que se aproxima a 6% en este año y, por su tamaño (2% del PIB), es comparable con varios sectores que suelen estar en el radar prioritario de la política económica de la administración de Sheinbaum.

¿Cómo puede crecer una industria por arriba del país cuando el país prácticamente no crece?, la respuesta es: porque hay una buena parte de informalidad y otra de autoempleo en ella. Podría ser una industria de lupa para la subsecretaria de Industria y Comercio, Ximena Escobedo, porque puede ser una cara interesante para el nearshoring, pues en la Cámara Nacional de la Industria de Productos Cosméticos (Canipec), que preside Francisco Demesa, estima que hay una gran oportunidad para fabricar más de lo que se importa en México, pero el problema no está en las plantas —muchas multinacionales ya producen aquí— sino en la falta de materias primas y proveedores locales especializados.

La cadena de suministro está incompleta y fortalecerla no ocurre en seis meses ni por inercia. Se requiere que la política arancelaria se revise para que no se graven los insumos (materia prima) indispensables para producir en México, sino que se establezca un periodo de transición que motive la atracción de esos insumos para que se pueda fortalecer la cadena productiva. De hecho, se le ha solicitado al secretario de Economía, Marcelo Ebrard, que afine los “tiros de precisión” para permitir el desarrollo de proveeduría local. Eso sería apoyar el Plan México, pero con visión de cadena completa, para servir al mercado interno que es fuerte, pero también exportar a países diferentes de Estados Unidos.

Mire cómo es una industria exportadora que pocos identifican: 48% de las exportaciones del sector van a EU y 46.47% a países de AL, lo que la vuelve muy sensible a cambios regulatorios y comerciales, porque aunque el foco es el T-MEC, hay mercados como Brasil y Argentina, donde persisten las barreras regulatorias, fiscales y administrativas que frenan el crecimiento. El Acuerdo ACE-58 sigue, como en el caso automotriz, sin traducirse en una verdadera facilitación para la exportación de cosméticos producidos en México. 

Respecto al T-MEC. Mire, desde que desapareció el Cuarto de Junto, ya no hay una buena interlocución directa ni participan en las negociaciones, salvo cuando Concamin, de Alejandro Malagón, los invita, y por ende no participan con el mismo nivel que tenían en negociaciones anteriores del T-MEC, e incluso en la misión empresarial que estuvo en Canadá la comunicación no fue suficientemente efectiva para convocar a quienes realmente tenían interés en participar. 

La otra agenda pendiente es la armonización regulatoria, una agenda menos visible y más rentable, si se trabaja en la homologación de definiciones de cosméticos, etiquetado y requisitos de registro en la región de América Latina para eliminar obstáculos técnicos al comercio, la industria tendría una buena oportunidad de expansión. México ya eliminó algunos requisitos previos de comercialización, pero países como Perú aún no lo hacen. Ahí hay una oportunidad concreta para la Alianza del Pacífico.

Esta industria tiene una alta capilaridad social, pues sólo el canal de la venta directa involucra a más de 2 millones de familias, principalmente mujeres, que complementan ingresos y operan bajo esquemas de autoempleo. Hay cerca de 315 mil salones de belleza que funcionan como microempresas y sostienen a alrededor de 4 millones de personas ocupadas, lo que muestra que es un sector con una base social mucho más amplia de lo que suele reflejar la estadística manufacturera con 50 mil 400 empleos directos.

La industria de cuidado personal y del hogar ya dejó de ser el negocio del anaquel: es una cadena de valor de 480 mil millones de pesos, con 48% de sus exportaciones concentradas en Estados Unidos, millones de familias vinculadas a la venta directa y una transición obligada hacia la economía circular que hoy choca más con el diseño fiscal y la informalidad que con la tecnología disponible.

Respecto al mercado informal, la certificación y educación del consumidor son para la Canipec, las mejores alternativas para enfrentarlo, pero es un enorme desafío, porque el mercado informal en 2025 representó 11.5% del mercado total, reportando un crecimiento de 9.8% el año pasado, por arriba del mercado formal. ¡Preocupante!