Sin maquillaje / arlamont@msn.com.mx / 27 de noviembre de 2025

¿CÓMO CAMBIA NUESTRO CEREBRO? ¿En qué etapas de nuestra vida se ajustan nuestros cerebros a este “crecimiento”? R. Por primera vez, los científicos han identificado cuatro edades en las que el cerebro humano promedio se vuelve a cablear: 9, 32, 66 y 83 años. ...

¿CÓMO CAMBIA NUESTRO CEREBRO?

¿En qué etapas de nuestra vida se ajustan nuestros cerebros a este “crecimiento”?

R. Por primera vez, los científicos han identificado cuatro edades en las que el cerebro humano promedio se vuelve a cablear: 9, 32, 66 y 83 años. Las transiciones resultantes proporcionan cinco etapas distintas del desarrollo del cerebro humano, según un nuevo estudio publicado anteayer.

Los investigadores estudiaron, aproximadamente, a 3,800 personas, desde bebés hasta individuos de 90 años, utilizando escaneos de difusión por resonancia magnética para examinar cómo se mueven las moléculas de agua a través del cerebro y esto es lo que vieron:

Desde el nacimiento hasta los 9 años (infancia), la materia gris y blanca aumentan rápidamente, y se podan las sinapsis adicionales.

Desde los 9 hasta los 32 años (adolescencia), la materia blanca continúa creciendo y el rendimiento cognitivo mejora.

De 32 a 66 años (edad adulta), la arquitectura del cerebro se estabiliza, dejando la personalidad y la inteligencia en su mayoría sin cambios.

El envejecimiento temprano comienza a los 66 años, cuando la actividad neuronal se concentra en gran medida en las subredes.

El envejecimiento tardío comienza a los 83 años, cuando la conectividad disminuye aún más.

Los hallazgos sugieren que la cognición no simplemente aumenta hasta cierta edad y luego disminuye.

RONCAR Y RONCAR/FRUSTRADA

Por favor, deme alguna forma práctica para tratar que mi esposo deje de roncar tanto, lo quiero, pero también quiero a mi sueño.

R. Con gusto le comparto estas estrategias simples para dejar de roncar:

- Bajar de peso: incluso una pérdida moderada reduce la grasa alrededor del cuello y abre más la vía aérea, haciendo que el aire fluya con menos turbulencia durante la noche.

- Dormir de lado: evite dormir boca arriba, porque la lengua y el paladar blando se desplazan hacia atrás y obstruyen parcialmente la garganta.

- Evitar alcohol y sedantes: relajan en exceso los músculos de la garganta y aumentan las vibraciones que producen el ronquido.

- Mantener la nariz despejada: tratar alergias y congestión con lavados salinos o tiras nasales ayuda a que el aire entre mejor por la nariz.

- Ejercitar boca y garganta: ejercicios diarios de lengua y paladar fortalecen los músculos y pueden disminuir frecuencia e intensidad del ronquido.

- Consultar al médico: si hay pausas respiratorias, somnolencia diurna o ronquido muy fuerte, se debe valorar apnea del sueño y tratamientos específicos.

Suerte y paciencia, recordando que la opción de “la otra recámara” está a la mano.

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