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YAKARTA Les contaré un esperado viaje a Yakarta. El viaje fue cómodo, tranquilo tomé el vuelo de United Airlines de Denver a Narita, realicé una escala de tres horas y conecté con ANA para Yakarta. Como ya es costumbre, el vuelo de casi 12 horas cruzando el ...
YAKARTA
Les contaré un esperado viaje a Yakarta.
El viaje fue cómodo, tranquilo tomé el vuelo de United Airlines de Denver a Narita, realicé una escala de tres horas y conecté con ANA para Yakarta.
Como ya es costumbre, el vuelo de casi 12 horas cruzando el Pacífico fue muy tranquilo, hubo muy buena comida, pero ya un poco repetida: Los camarones en salsa de coco sobre arroz, acompañados de hongos. Eso sí, con gusto me encontré con un excelente Chablis, fresco y lo suficientemente seco para el platillo.
Después de una siesta de cuatro horas, me desperté para trabajar un poco, en realidad muy poco, sobre todo porque me encontré películas diferentes a las acostumbradas. Una española, Una mujer fantástica, me atrapó. Fue interesante, actual y muy humana.
Después del trayecto de siete horas de Tokyo a Yakarta, rápido pasé por migración y aduanas. No tuve que esperar al equipaje, ya que para estos viajes cortos estoy usando una maleta que puedo meter a la cabina. Ya no paso la angustia de que salen y salen maletas y la mía no llega, como me sucedió el año pasado en Praga, a pesar de que tengo la app para el rastreo.
Realicé el desayuno buffet, que fue excelente tanto en variedad como en sabor, en el hotel Fairmont, estaciones Halal, India, China, Japón, western. Tuve dos rápidas reuniones de trabajo dentro de un congelador que pasaba por sala de juntas. De ahí, al consabido pedicure que siempre me hago cuando viajo a Asia. El de hoy, en un salón recomendado por el hotel, fue excelente, de los mejores que he tenido, incluyendo el de Vietnam de hace dos años, y a un costo de 20 dólares.
La ciudad no se puede decir muy limpia, porque no hay punto de referencia, toda está limpia. Hay policías y soldados por todos lados, puntos de retención al igual; jardines muy bien manicurados (debía decir pedicurados) y un calor agradable, algo de humedad, pero nada abrumante. Se me ocurre cómo sería la CDMX con este tipo de vigilancia que detiene autos en cualquier lugar, a cualquier hora y sin razón, que no sea la de vigilancia. ¿Cuánto estarían dispuestos los capitalinos a dar de su libertad a cambio de seguridad?
Los hombres vestidos como en cualquier urbe y las damas, un gran número, con la cabeza cubierta con el jilbāb y vestidas demostrando sus curvilíneas figuras. Ni bueno ni malo, así es.
El SkyeBar en el piso 56 del BCA, con una vista de la ciudad desde la azotea, suave brisa al atardecer y un fresco coctel local. Excelente comida en un restaurante típico, empezando con una bebida llamada Manfaat bir pletok & Bandret, que alivia el dolor estomacal y de las coyunturas, la gripe, ayuda a incrementar el apetito, la entereza, cura la migraña y los retortijones, casi como mi abuelita me describía el té de yerbabuena, pero frío.
Sate marangii, sate ayam madura, sate kambing y sate tempe tahu. Para los que no leen indonesio, es carne de res, pollo y cordero. Terminamos con un delicioso Siomay bandung. En fin, fue el banquete del primer día; pero los postres, los dulces típicos, están muy lejos de los nuestros.
La ciudad, difícil, pero ¿qué digo de ésta, donde el otro día me tomó una hora y media ir de Houston al Aeropuerto de la CDMX y dos horas del mismo a Ciudad Satélite? Ni tiempo de comprar alguna estatuilla, y curiosamente, no escuché el llamado a las oraciones. Una innovación son las motonetas con servicio tipo Uber, claro, sólo para un pasajero, pero muy útiles por el intenso tráfico.
Raja Ampat y Dawaran son dos sitios de playa que no deben perderse, sáltense Bali y vayan a esos, ya que, definitivamente, no les recomiendo Yakarta como destino, sino como punto de enlace para playas e islas.
Después, la salida del hotel para el traslado al aeropuerto dentro de otro congelador de auto.
El regreso fue un poco justo, con sólo 15 minutos para la conexión en Narita hacia Denver. Cansado, ya que con tan pocos días en Yakarta y con la diferencia de medio día en el horario, no hay tiempo para ajustar el ritmo.
