Sin maquillaje/ arlamont@msn.com/ 6 enero 2025
EINSTEIN De todas las cosas en las que Einstein influyó, como la teoría de la relatividad, ¿existe alguna que haya tenido un efecto proactivo en nuestras vidas diarias? R. Claro que sí. Aquí le comparto una de las más útiles para nuestra vida diaria:simplemente, ...

Alfredo La Mont III
Sin Maquillaje
EINSTEIN
De todas las cosas en las que Einstein influyó, como la teoría de la relatividad, ¿existe alguna que haya tenido un efecto proactivo en nuestras vidas diarias?
R. Claro que sí. Aquí le comparto una de las más útiles para nuestra vida diaria: simplemente, el GPS no existiría sin la teoría general de la relatividad de Einstein.
A unos 17 mil 500 kilómetros sobre nuestras cabezas, 31 satélites orbitan la Tierra como parte del Sistema de Posicionamiento Global (GPS). Si no fuera por Einstein, esos satélites serían basura espacial.
La base del GPS es el cronometraje preciso, ya que los satélites deben mantener el tiempo exacto para registrar correctamente la distancia de un receptor terrestre, como tu teléfono inteligente. Los satélites GPS son tan precisos que los relojes atómicos a bordo son exactos hasta dentro de tres mil millonésimas de segundo, una hazaña imposible sin las teorías especial y general de la relatividad de Einstein. La teoría especial de la relatividad establece que el tiempo fluye de manera diferente según la velocidad. Debido a que los satélites viajan a 14 mil kilómetros por hora, “pierden” 7 microsegundos al día en comparación con los receptores terrestres.
Además, la teoría general de la relatividad de Einstein, publicada en 1915, establece que la distancia a una fuente de masa, como la Tierra, también afecta el flujo del tiempo. Esto significa que, técnicamente, tu cabeza envejece un poco más rápido que tus pies porque están más cerca de la Tierra, aunque en escalas de tiempo insignificantes. Hoy en día, el GPS tiene en cuenta esta “dilatación del tiempo”, por lo que los satélites siempre saben dónde estás cuando abres Google Maps. ¿Fascinante, no?
LOS PAQUETITOS
¿Qué son y para qué sirven esos sobrecitos o paquetitos que vienen en frascos, cajas etcétera y que advierten que “no son para comer”?
R. Esos pequeños paquetes blancos marcados con “no comer” son como las etiquetas de advertencia pasivo-agresivas del mundo del empaquetado, juzgando silenciosamente tu potencial inocencia mientras previenen la destrucción del producto.
Contienen principalmente gel de sílice; estos paquetes desecantes sirven una función crítica para control de humedad, manteniendo secos desde electrónicos hasta carne seca. Técnicamente no tóxicos, representan un riesgo de asfixia que podría transformar un momento inocente de curiosidad en una visita digna de los Premios Darwin a la sala de emergencias.
Los fabricantes incluyen estas advertencias no sólo por precaución legal, sino porque los humanos –especialmente los niños– tienen un talento inexplicable para convertir el empaquetado mundano en un experimento improvisado de aperitivos. Imagina explicar a los profesionales médicos que creíste que el paquete de humedad de una caja de zapatos parecía una emocionante aventura culinaria. El potencial de quemaduras químicas y desventuras del tracto digestivo hace que estos pequeños paquetes sean los héroes no cantados de la preservación de productos.
Así que la próxima vez que estés tentado a mordisquear ese misterioso paquete blanco, recuerda: está diseñado para mantener las cosas secas, no para ser tu aperitivo inesperado. Mantente curioso, ¡pero tal vez no tanto!