Sin maquillaje/ arlamont@msn.com/ 26 enero 2026

Alfredo La Mont III

Alfredo La Mont III

Sin maquillaje

ADICCIÓN

 

¿Existe tal cosa como adicción entre los animales?

 

R. Así es, los animales pueden mostrar conductas similares a la adicción sin intervención humana directa. Esto ocurre cuando sustancias naturales alteran sus circuitos cerebrales de recompensa de forma repetida.

 

En ciencia se consideran rasgos clave de adicción animal la búsqueda compulsiva de una sustancia, a pesar de riesgos la tolerancia o aumento del consumo y el desplazamiento de conductas normales como comer o evitar peligros.

En la naturaleza muchos animales buscan frutas y néctares fermentados con etanol o plantas con alcaloides psicoactivos y vuelven una y otra vez a las mismas fuentes sin beneficio nutritivo claro. También se ha descrito que hay animales que manipulan organismos tóxicos aparentemente para repetir efectos psicoactivos.

 

Los vertebrados comparten vías de recompensa basadas en dopamina por lo que estas sustancias pueden reforzar la conducta, igual que en humanos. Aunque en éstos influyen factores psicológicos y sociales más complejos la evidencia sugiere que existen patrones parecido a la adicción en animales salvajes sin ayuda humana.

 

 

MÁS O MENOS

 

¿Por qué en México se habla tanto del aumento de asaltos en el transporte público?

 

R. Porque el transporte público es el escenario donde la vulnerabilidad cotidiana se vuelve visible, y en los últimos meses los casos se han vuelto más frecuentes y más documentados. Según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública, más de 70 por ciento de los usuarios de transporte público en zonas urbanas reporta sentirse inseguro durante sus trayectos. En el Estado de México, la cifra supera 80 por ciento. Y en la Ciudad de México, los robos en transporte público aumentaron alrededor de 20 por ciento en el último año, según reportes locales.

 

Los ejemplos recientes lo explican mejor que cualquier estadística. En Naucalpan, un video viral mostró a dos asaltantes despojando a pasajeros de sus teléfonos en menos de 40 segundos.

 

En Iztapalapa, una combi fue asaltada tres veces en la misma semana, en la misma ruta. Y en Tlalnepantla, un pasajero murió tras resistirse a un robo en un microbús, un caso que reavivó el debate sobre la falta de protocolos de seguridad.

 

No es sólo el delito, es la normalización del riesgo. La gente ajusta rutas, horarios y hábitos como si fuera parte natural del día. El problema es estructural: rutas sin vigilancia, zonas con poca presencia policial y un sistema que mueve millones de personas sin mecanismos de protección suficientes.

 

Lo que más inquieta no es la estadística, sino la resignación. Cuando un país empieza a organizar su vida alrededor del miedo, la conversación deja de ser sobre seguridad y se convierte en una reflexión sobre confianza social.