PRIMER CONTACTO
¿Qué debería hacer un humano común y corriente si un extraterrestre aparece frente a él?
R: Lo primero es no asumir que entiende nuestras emociones. Un extraterrestre no sabrá si levantar las manos significa rendición, saludo o desesperación. La reacción más sensata es mantener distancia, evitar movimientos bruscos y observar. El cerebro humano está diseñado para llenar vacíos con miedo, pero la curiosidad también es biología. Un ciudadano promedio no tiene que analizar espectros ni bioquímica; su tarea es registrar lo que ve con la mayor precisión posible. La memoria humana distorsiona, así que conviene fijarse en detalles simples: tamaño, forma, sonidos, comportamiento. También es prudente evitar contacto físico. No por paranoia, sino por higiene: dos ecosistemas que nunca han interactuado pueden dañarse mutuamente. Y si el visitante muestra señales de comunicación, la mejor respuesta es neutralidad. Ni adoración ni pánico. Un extraterrestre no necesita que lo entiendan, necesita que no lo malinterpreten.
CÓMO COMBATIR
¿Hay alguna recomendación práctica que se pueda seguir para ayudar a evitar el deterioro mental, por ejemplo el Alzheimer?
R. Use su cerebro para navegar. La evidencia es incómoda: el GPS nos está volviendo más tontos. Mientras la tecnología nos guía como si fuéramos turistas permanentes, la ciencia muestra que quienes navegan por su cuenta —conductores de ambulancia, taxistas, repartidores veteranos— tienen tasas mucho más bajas de mortalidad asociada a Alzheimer. No es magia, es biología. Ellos entrenan a diario el procesamiento espacial, esa gimnasia mental que obliga al cerebro a orientarse, corregir, memorizar y anticipar.
El ejemplo londinense es casi una bofetada a la modernidad. Los taxistas que aprobaron The Knowledge, memorizando miles de calles sin mapas, desarrollaron un hipocampo más grande. Justo la región que primero se deteriora en Alzheimer. La conclusión es brutal. No perdemos memoria por edad, sino por comodidad. Cada vez que cedemos la navegación al teléfono, tercerizamos una función cerebral esencial. Y el cerebro, como cualquier músculo, se atrofia cuando deja de usarse
LA VIDA
¿Cómo andamos en México en eso de la vida saludable, más y mejor o al revés?
R. Menos y peor. La evidencia confirma que la vida saludable está retrocediendo y México es un caso emblemático. La OMS reporta que, tras la pandemia, el mundo perdió 1.5 años de vida en buena salud, regresando a niveles de hace una década. México ya venía mal: incluso antes de 2020, la combinación de diabetes, obesidad, enfermedades cardiovasculares y violencia había frenado la esperanza de vida. Luego llegó el golpe mayor. Entre 2019 y 2021, México perdió más años de vida que casi cualquier país de la OCDE. Los hombres retrocedieron 7.1 años y las mujeres 4.4, con covid y diabetes como causas centrales. El resultado es claro: vivimos más años, pero no necesariamente buenos años. La paradoja mexicana es brutal. Un país joven que envejece rápido, pero con sistemas de salud fragmentados y enfermedades crónicas fuera de control. La BBC tiene razón: la vida se alarga, la salud no.
