Algo del porqué vemos el beisbol es el tema del uniforme de los equipos.
Si uno dice “pinstripes” de inmediato se piensa en los Yankees de Nueva York, si uno menciona los pájaros rojos, evidentemente los GLORIOSOS Cardenales de San Luis vienen a la mente… ah, y también si uno menciona “L A” muchos pensarán en el equipo ése llamado Dodgers de Los Ángeles.
Bien aplicaría este dicho: este deporte se juega con botones, cinturón, pantalón, guantes (de bateo), elegancia… y de milagro la gorra no es sombrero.
Para algunos aficionados, esa identidad es algo casi sagrado, es más, se ha armado casi un Rosario de Amozoc con esas “geniales ideas” (algunas sí afortunadas) por parte de Nike con los uniformes de la edición City Connect con algunas innovaciones en los colores, ¿texturas? Y quién sabe qué tanta cosa se les ha ocurrido desde sus oficinas de Portland. Muchos fans hasta la médula dicen EN SERIO: “No le muevan a los colores de siempre” y parece un mandato constitucional; podemos decir como que es algo para un acuerdo con el mundo de quienes viven el beisbol sin mayores cambios a su, digamos, ESENCIA.
La cuestión ya no es simplemente la relativa a los colores, al largo de los pantalones (quizá otro exteeenso tema polémico) o algo trivial, simplemente ya le están jugando al vivo con los accesorios y trataremos de ser puntuales con el tema.
Quizá aquello que vimos primero fue con el tema de las cadenas —el cómico Domingo Santana lo hacía ver hilarante con el “pop the chain”— asomándose por fuera del uniforme, aunque hoy ya llegamos a extremos… ¿intolerables? Y es porque el otro día estábamos viendo un en verdad juegazo con los Cachorros de Chicago y los Padres de San Diego cuando, de repente, un pelotero se para a la caja con tres aretes; vaya, no es un escándalo, pero en verdad que una mala barrida o un pelotazo cerca de la zona haría decir algo como “por algo existen las reglas”.
Se volvió casi una vendimia con los accesorios para anunciar la marca de las tres rayitas en las mangas protectoras, la NB patrocinadora de Ohtani en sus coderas, otros elementos “fosfo fosfo” en las espinilleras y, ok, tienen derecho por aquello de “lo no prohibido está permitido”, aunque, claramente, varios recordaremos cómo en las ligas AMATEUR de antes no te dejaban usar accesorios de un color distinto a lo de tu uniforme. Hoy, ya no se habla de un “Uniform Code” que SÍ existía, hoy nos limitamos a ver coderas y espinilleras de colores al antojo, volviéndose esto un delirio casi de la era de la sicodelia, donde el respeto a los colores de tu uniforme, pues… habrán quedado quizás en la Atlántida.
Esto es para una llamada a tiempo hacia la oficina de las Grandes Ligas, permitir esta chorcha hace perder algo sagrado para cualquier organización: la IDENTIDAD.
