Xóchitl y Martha hacen las paces

Luego de las versiones de que la diputada Martha Ávila buscaría retomar el control de la bancada de Morena en el Congreso de la Ciudad de México, en sustitución de Xóchitl Bravo, las aguas guindas parecen volver a su cauce. El tema venía creciendo porque en mes y ...

Luego de las versiones de que la diputada Martha Ávila buscaría retomar el control de la bancada de Morena en el Congreso de la Ciudad de México, en sustitución de Xóchitl Bravo, las aguas guindas parecen volver a su cauce.

El tema venía creciendo porque en mes y medio termina el primer año de la presente Legislatura y Ávila tiene que dejar la presidencia de la Mesa Directiva en Donceles, por lo que le esperaría una curul como diputada rasa.

La legisladora llevaba dos periodos consecutivos como líder de la bancada oficial y todo apuntaba a que en esta legislatura repetiría en el cargo, pero en los reacomodos morenistas tras la elección de 2024 se decidió que Bravo tomara el lugar.

Aunque a Ávila le molestó la decisión, le dijeron que aguantara un año y que, cuando terminara su tarea, sería incorporada al Gobierno de la Ciudad de México, pues es gente de Clarita Brugada.

Y por ese camino iba, pero hace unos meses falleció quien era su diputada suplente y, si Martha abandona Donceles, Morena perderá una curul, pues no habría nadie para ocupar su lugar.

Fue por eso que las versiones de que iba por Bravo cobraron fuerza, toda vez que, al haber presidido la Mesa Directiva, no le tocó ninguna comisión legislativa, por lo que tendrá que regresar con los de la bola.

El chisme creció porque son públicos los piques que ambas legisladoras se traían desde el principio y nadie creía que Ávila aceptaría ser una diputada del montón después de haber liderado la bancada las dos legislaturas anteriores.

Uno de los temas que más se habló cuando Xóchitl tomó las riendas de la bancada fue que encontró un verdadero cochinero administrativo y que su antecesora se despachaba con la cuchara del presupuesto.

O sea que, además de las diferencias políticas que tienen al interior de Morena, había cosas muy sucias en el manejo de los dineros y que, al quedar fuera de la coordinación guinda, Marthita no sólo perdería una lana, sino que tendría que rendir cuentas de lo que se esfumó.

Pero en alguien tenía que caber la prudencia para no afectar el proyecto de austeridad y honestidad valiente de la 4T y todo quedó olvidado, en ánimo de construir, aunque no se tradujo en un trabajo de equipo, como cabría suponerse.

La cosa es que se acerca un periodo que luce muy complicado y ambas diputadas decidieron echarse un cafecito para aclarar paradas y ponerse de acuerdo cómo iban a trabajar. Dicen que en la reunión Bravo le ofreció incluso dejarle el lugar a Ávila, si eso beneficiaba al grupo.

O que incluso, si quería, le podría formar alguna nueva comisión legislativa que ella podría presidir, para que tuviera juego político en Donceles, pero que la respuesta fue un rotundo no.

Contra lo que pudiera pensarse, Martha pidió regresar a ser diputada rasa y, desde su curul, dar la batalla por el proyecto de su jefa, Clarita.

No es que las legisladoras sean hoy las nuevas mejores amiguis, pero, al menos, pactaron una tregua.

CENTAVITOS

Y a todo esto, a partir del 1 de septiembre, en que Ávila deje la Mesa Directiva, la presidencia recaerá en el coordinador de la bancada verde, Jesús Sesma, lo cual va a estar más que interesante. Porque si bien el PVEM es aliado de la 4T, la relación entre ellos y Morena no ha sido miel sobre hojuelas en Donceles, llegando incluso hasta a las amenazas de rompimiento. Por eso será interesante ver cómo interactúan la mayoría oficial y la Mesa Directiva para dar fluidez a los designios de la Jefatura de Gobierno.

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