Tunde Morena a su vocera digital
Su declaraciones podrían ser consideradas como una invitación a los chavos para integrarse a las fuerzas del crimen.

Adrián Rueda
Capital político
Después de ser tendencia en redes por asegurar que el narco da a los jóvenes el empleo y las oportunidades que ni el gobierno ni los empresarios les pueden brindar, la fracción de Morena en el Congreso de la Ciudad de México hundió a su empleada.
Y es que flaco favor le hicieron defendiendo a su encargada de comunicación digital, Adriana Marín, quien en un debate juvenil se quiso ver muy lista exaltando al crimen organizado por los empleos que cada año genera; la chavita acabó chamuscada y desconocida por su propio partido.
En lo que tímidamente calificó como nota aclaratoria —sin ninguna firma— la fracción guinda intentó respaldar a la pobre chava, de quien ni siquiera se atrevieron a publicar el nombre, pero desautorizándola al mismo tiempo de emitir opiniones a nombre del oficialismo.
Se supone que el mensaje era de apoyo a su empleada, pero lo primero que hicieron fue aclarar que las expresiones de la vocera no representan el sentir del grupo al que sirve.
¿O sea, la reconocen como encargada de comunicación digital, pero al mismo tiempo la descalifican como vocera? El hecho de que ni siquiera se molestaron en identificarla por su nombre refleja la poca importancia que para los diputados tiene el trabajo de Adriana.
La chavita fue invitada a un debate juvenil como vocera digital de Morena en el Congreso, y ahí exaltó a los grupos criminales por generar 185 mil empleos al año para los jóvenes, sin contar las plazas que tienen que reponer cuando alguno de ellos es asesinado o cae preso.
Su declaraciones podrían ser consideradas como una invitación a los chavos para integrarse a las fuerzas del crimen, donde tendrán mejores oportunidades que en Jóvenes Construyendo el Futuro, que Andrés Manuel López Obrador creó el sexenio pasado.
La chavita habló sin querer en contra de la 4T, pues dijo que éste —al igual que los gobiernos del PRIAN— no generaron las condiciones necesarias para el desarrollo y bienestar de las juventudes mexicanas.
El querer apoyar a su empleada, descalificándola al mismo tiempo, habla peor de los patrones que de ella misma. A Marín la invitaron a un programa de debate porque se supone representa la voz joven de Morena en Donceles.
De lo contrario no tendría ningún sentido invitarla a opinar sobre un tema tan delicado, si no tiene ni la experiencia ni el nombre para hacerlo a título personal. La chavita fue revictimizada por su propio partido, que la calificó como una don nadie, cuando ellos mismos la pusieron ahí.
Lo decente sería que Adriana los mande al diablo, pues es obvio que ahí no la aprecian, o que el propio grupo sea el que prescinda de ella, toda vez que dejaron muy claro que no la respetan como comunicadora, aunque para ello la contrataron.
Ése es el problema de querer ideologizar todo en Morena, cuando es evidente que los propios jóvenes chocan con sus dirigentes, porque tienen diferentes intereses.
CENTAVITOS
Una amenaza velada a los capitalinos lanzó Clara Brugada al anunciar que se está tomando su tiempo para darle forma a su iniciativa de congelar las rentas en la CDMX, a fin de combatir la gentrificación. La idea genera muchas controversias, pues no se puede obligar al dueño de un inmueble a topar su renta ni a que lo preste a quien la autoridad le diga, pues es un bien privado y en muchas ocasiones representa el esfuerzo de toda una vida de trabajo. Mejor que Clara cumpla su promesa de crear 200 mil nuevas viviendas en su sexenio, pues ya se le fue año y medio.