Tlalpan, entre micros, bicicletas y políticos

Es evidente la creciente inconformidad ciudadana, incluso entre simpatizantes de la 4T, por la construcción de una ciclopista sobre la calzada de Tlalpan.

Los diputados tuvieron la oportunidad de cuestionar a Raúl Basulto, secretario de Obras y Servicios de la Ciudad de México, no sólo sobre la falta de infraestructura o el fracaso en la construcción de sus Utopías, sino cómo se les ocurrió arruinar la movilidad de la capital; lo dejaron ir.

Pero, aunque el gobierno se tape los ojos, es evidente la creciente inconformidad ciudadana, incluso entre simpatizantes de la 4T, por la construcción de una ciclopista sobre la calzada de Tlalpan que atraviesa varias alcaldías.

La administración de Clara Brugada argumenta que las bicicletas en la histórica avenida serán una excelente opción de transporte para los capitalinos. Es su palabra, porque nunca presentaron un estudio de su proyecto que, además, afectará el comercio de una amplia zona.

A mitad de semana, Basulto asistió a Donceles como parte de la glosa del informe de su jefa, y los diputados, en lugar de barbearlo, tendrían que haberle hecho unas cuantas preguntas, que son las mismas que la ciudadanía se hace.

Por ejemplo, cuánta gente y en qué horarios se usarán las ciclovías y, sobre todo, quiénes lo harán. En qué beneficiará a los ciudadanos en general, porque las madres o jefes de familia que tengan que llevar a sus hijos a la escuela seguramente no las podrán usar.

Para quienes su actividad requiera de un código de vestimenta formal, tampoco serán opción, pues ni modo que lleguen todos sudados y despeinados. Y ni qué decir cuando las tormentas azoten la ciudad, pues no habrá manera de llegar seco o seguro a ningún lado.

Seguirán necesitando de los microbuses, autos particulares o taxis que, por el caos que se armará, elevarán sus tarifas a las nubes. La avenida tenía cuatro carriles por lado y, de entrada, le quitan uno en cada sentido.

De los tres restantes, otro será para micros y camiones de reparto, que se tendrán que estacionar en doble fila para surtir a cientos de comercios. En teoría, quedan dos, pero todo el mundo sabe que los microbuseros no se conforman con un solo carril para subir pasaje.

Hasta un chairo puede entender que si el parque vehicular aumenta cada año, lo lógico sería ampliar las avenidas, no reducirlas. ¿Y dónde dejarán sus bicicletas quienes las usen para el trabajo, la escuela o el esparcimiento?, pues no hay espacios para ello.

El gobierno ha destinado 4 mil millones de pesos para mejoras con miras al Mundial de Futbol de 2026. Si el costo es que los ciudadanos financien millonarias obras de ornato sólo para las visitas, mejor no se hubiera aceptado la sede.

Morena cree que son dueños de la ciudad y de la voluntad de sus habitantes, a quienes ni siquiera consulta. No está entendiendo que vendrán las intermedias de 2027 y les puede pasar lo de 2021, cuando perdieron la mayoría de la ciudad.

CENTAVITOS

Terso fue el nombramiento de Dolores González Saravia como presienta de la Comisión de los Derechos Humanos de la CDMX, pues ayer, en Donceles, nadie le encontró un solo defecto a su candidatura. Aunque caminó entre nubes, no faltó el pelo en la sopa, ya que cuatro diputados —dos del Verde y los dos del PRI— se ausentaron sin explicación. Seguramente tuvieron algo mejor que hacer o sabían que su ausencia no afectaría el resultado, como al final quedó demostrado, pues esta vez nadie le jugó las contras a la presidenta Claudia Sheinbaum, quien desde el inició mandó a decir que Dolores se vería muy bien como nueva ombudsperson de la CDMX, y hasta la propia Clara Brugada y aliados se cuadraron.

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