Sellan carpetas del crimen de funcionarios
El secretario de la SSPC aseguró que hay avances importantes, pero que no se harán públicas las investigaciones por lo delicado del tema.

Adrián Rueda
Capital político
A tres semanas del asesinato de la secretaria particular y del jefe de asesores de Clara Brugada, y a pesar de que el gobierno federal participa en la investigación, no se conocen avances del caso que conmovió a los capitalinos.
La mañana del 20 de mayo, Ximena Guzmán y José Muñoz fueron baleados por un sujeto que los esperaba en el cruce de Calzada de Tlalpan y Napoleón, en la colonia Moderna, acabando con sus vidas.
El terrible hecho fue dado a conocer por la propia Presidenta, que en su mañanera de ese día leyó un comunicado de Brugada, en el que confirmaba el atentado contra sus dos colaboradores más cercanos.
Tanto la mandataria como la jefa de Gobierno afirmaron que el crimen no quedaría impune, lo cual no es ninguna garantía, pues esa frase es la primera que pronuncian los funcionarios cuando ocurre algo así.
En estas tres semanas se han manejado varias hipótesis –todas extraoficiales, por supuesto– acerca de las causas por las que ambos colaboradores de Clarita fueron ejecutados. La falta de información oficial da paso a las conjeturas.
Unos dicen que fue un aviso de parte del crimen organizado, molesto porque ha sido golpeado incluso en la capital del país, y para dejar claro el poder que tienen. Otras más aseguran que el asunto puede venir del interior del gobierno.
Ante la falta de información, tanto autoridades federales como locales fueron interrogadas ayer e insistieron en que no habrá impunidad, y que la investigación se mantendrá en una absoluta secrecía por lo delicado del caso.
El propio secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar Hamid García Harfuch, aseguró en Palacio Nacional que hay avances importantes, pero que no se harán públicas las investigaciones por lo delicado del tema.
Sus declaraciones, lejos de tranquilizar las aguas, las revuelve más, pues si el jefe nacional de la Policía asegura que se trata de un asunto “muy delicado”, es que en verdad hay algo importante detrás de ese crimen.
Si de por sí el crimen fue impactante, peor fue enterarse que la cámara del C5 que pudo haber grabado no estaba funcionando, y que dos mandos policiales hayan sido suspendidos por un presunto mal manejo de evidencias.
Y es que no sólo le pegaron a Clarita en el corazón; el atentado fue un abierto desafío al Estado mexicano, pues ocurrió en hora pico, en una vía de comunicación importante, y a cinco estaciones del Metro de Palacio Nacional.
En el gobierno de la ciudad todo mundo sabía que ellos eran sus colaboradores de mayor confianza. Incluso, José era el hermano menor de Mariano Muñoz, líder fundador de la Unión Popular Revolucionaria Emiliano Zapata, organización ligada a la jefa de Gobierno.
A tres semanas del crimen no se conocen avances en las investigaciones, y si se están aguantando tanto es porque el resultado puede ser una bomba que detone el proyecto de la 4T. Incluso en su última encuesta, El Financiero señala que la mitad de los ciudadanos no cree que se resuelva.
CENTAVITOS…
Por cierto, quienes festinan las encuestas que ponen a Brugada con 75 por ciento de aprobación en la capital del país, no leen los datos completos, pues si bien siete de cada 10 dicen aprobar su gobierno, la mayoría lo reprueba en seguridad, transporte, abasto de agua y corrupción, entre otros rubros. Claro que en aplicación de programas sociales se mantiene alta, y eso es lo que explica su aprobación. Si el gobierno no distribuyera tanto dinero a la población, quién sabe si Clarita estaría aprobada.