Se queda Guerra en el Tribunal

El magistrado busca quedarse hasta 2027, para lo cual requiere del voto de las dos terceras partes de los magistrados.

A pesar de que varios grupos operan para tomar el control del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, la 4T ya decidió que Rafael Guerra se mantenga hasta 2027 como presidente del Poder Judicial capitalino.

Luego de dos periodos consecutivos en la presidencia, el magistrado podría prolongarse en el cargo debido a la reforma judicial del año pasado, que ordena implementar la renovación del órgano judicial a través del voto popular hasta 2027.

Pero debido a que Guerra concluye este año su administración, y a que aún no se designa a su sucesor en el cargo, se puede acoger al artículo décimo transitorio, que prevé una presidencia de transición, mientras se realizan las elecciones.

El magistrado busca quedarse hasta 2027, para lo cual requiere del voto de las dos terceras partes de los magistrados, que hasta hace unos días no tenía. Y, aunque hay al menos otros tres aspirantes, en la 4T decidieron que se quede otro año y medio.

Esa decisión dejará fuera a los magistrados Celia Marín, Ramón Sentíes y Rosalba Guerrero, quienes han dado la pelea y esperaban tener el voto de los 34 magistrados elegidos en junio, y que representan poco más de la tercera parte de los integrantes del Poder Judicial local.

Sus votos eran vitales para inclinar la balanza, pero como llegaron por acordeón, están bajo el yugo de la 4T, sobre todo de los diputados que fueron sus referentes, por lo que tienen que acatar la línea de ellos.

Con siete años en el cargo, Guerra ha cabildeado en Donceles, donde los legisladores no se manda solos y recibieron la orden de dar continuidad al presidente, pues un cambio en estos momentos podría desestabilizar el Poder Judicial, y prefieren preparar bien el relevo de 2027.

Pero en el gobierno tendrán que trabajar para suavizar los roces que ha tenido con la fiscal Bertha Alcalde, quien reclama que por malas decisiones judiciales, imputados de alto riesgo han quedado libres; el TSJCDMX culpa al Ministerio Público de integrar mal sus carpetas. 

Aunque la decisión está tomada, Guerra no tendrá un día de campo, después de la ofensiva desatada en su contra en grupos de chats de trabajadores del Poder Judicial, donde lo acusan de corrupción.

Incluso le hacen un recuento detallado de casos mediáticos que tienen relación con su desempeño como presidente, pero con todo y eso, los magistrados de nuevo cuño, que son quienes inclinarán en definitiva la balanza, tienen la encomienda de que él debe ser el elegido.

En la 4T prefieren ganar tiempo con alguien que conocen, para disminuir el riesgo de desestabilización en el Poder Judicial.

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CENTAVITOS

Si en la 4T están pensando utilizar sus viejas mañas para tratar de boicotear la marcha de mañana de la llamada Generación Z, integrada en su mayoría por jovencitos indignados a raíz del asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, deberían pensarlo dos veces. Primero porque desde la mañanera han tratado de desacreditar la convocatoria, asegurando que los jóvenes son financiados por la derecha, lo cual ha aumentado su indignación. Aunado a su rebeldía natural, esa generación no consume periódicos ni noticiarios de radio o televisión; se informan por las redes sociales. Si el gobierno intenta hacerles una chicanada, seguramente le darían vuelo en la red y el tema llegaría a toda una generación, que si bien no se interesa mucho en la política, puede reaccionar si es agredida y recordar eso cuando necesiten de ellos, sobre todo en 2030, cuando serán mayoría.

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