Rubalcava y sus diputados balines
Cuentan que Ruiz aseguró a Xóchitl que quien había organizado la revuelta era el propio Rubalcava, porque lo había dejado.
Para muchos, Adrián Rubalcava es un político hábil y tienen razón, pero le falla algo importante: es malísimo para elegir a sus diputados, pues la mayoría acaba traicionándolo apenas toman posesión de su curul.
Le pasó una vez con Miguel Ángel Salazar, a quien primero hizo delegado en Cuajimalpa, y después diputado local, luego algo se rompió entre ellos y acabaron como enemigos, a pesar de que eran compadres.
Después impulsó a Paola Félix como diputada federal, y esta vez no sólo acabaron distanciados, sino además intercambiando graves acusaciones. Él habló de traición; ella de violencia política.
Cuando se pensaba que había aprendido la lección, en 2024 Adrián impuso a Brenda Ruiz, quien había sido su asesora en Cuajimalpa, para que fuera no sólo diputada local, sino también vicecoordinadora de Morena en Donceles.
Entre los acuerdos, Ruiz aceptó incluir en su nómina a parte del equipo que la llevó al triunfo en las elecciones; para variar, en unos cuantos meses la diputada desconoció a su exjefe.
No pasó mucho para que diera de baja en su nómina al equipo de su exjefe, rompiendo con él para adherirse al proyecto de Clara Brugada, a instancias del secretario de gobierno de la capital, César Arnulfo Cravioto.
Pero en la bancada guinda la detestan, al grado de que en agosto sus mismos compañeros intentaron derrocarla, sólo que la coordinadora Xóchitl Bravo intercedió por ella ante la jefa de Gobierno y todo quedó en intentona.
Cuentan que Ruiz aseguró a Xóchitl que quien había organizado la revuelta era el propio Rubalcava, porque lo había dejado. Nada más alejado de eso, pues aunque conoce a algunos, quienes la querían fuera son ajenos al director del Metro.
Más allá de ese pleito, destaca el nulo trabajo de la diputada, que es una de las que no ha informado —ni siquiera por vía digital— sobre sus actividades, que según ella son muchas, no sólo organizar los pasteles de cumpleaños, como dicen en su bancada.
Sería bueno que empezara por explicar qué sucede con las plazas que les quitó a sus excompañeros y qué hace con la partida para su módulo de atención, donde nadie la ha visto.
La diputada está entre las menos productivas de Donceles, pero sus afines difunden un supuesto ranking de las mejores diputadas locales de Morena en los estados; y ella aparece entre las más destacadas de la CDMX.
Según ese ranking, además de Brenda destacan Xóchitl Bravo y Judith Vanegas; las demás no existen. Claro que todo mundo suelta la carcajada con la mentada lista, que según se elaboró con la “opinión de ciudadanos que votaron en sus entidades”.
De Xóchitl, se podría entender porque es la coordinadora de la bancada, y opera para Clara. ¿Pero de Judith, exalcaldesa de Milpa Alta que ni siquiera pudo dejar a su sucesor, y de Brenda, que ni siquiera puede ir a Cuajimalpa?
No manchen.
CENTAVITOS
¡Extra! ¡Extra! Sí existe un lugar en el mundo donde quieren a Gerardo Fernández Noroña, y es ¡Palestina! Dice que lo adoran y por eso va a ir dos semanas. No importa que con su ausencia pueda paralizarse el Senado, nadie quiere contradecirlo con tal de que se vaya. Todos saben que sólo busca crear una cortina de humo para que no se hable de sus trapacerías, pero si allá sí lo aprecian, pues que se lo queden, ¿no?… Y si de paso se puede llevar a Cuauhtémoc Blanco, que pasa asistencia en San Lázaro jugando pádel, “porque tengo que ejercitar mi corazón”, pues, adelante. Aunque hay quienes recomiendan al Cuauh que mejor ejercite el cerebro.
