Presidirá Aguilera la Justicia Administrativa
A partir de mañana será el nuevo presidente del órgano que dirime las controversias de los ciudadanos contra el gobierno.

Adrián Rueda
Capital político
Los Reyes Magos visitarán el Tribunal de Justicia Administrativa de la Ciudad de México, donde dejarán un regalito al magistrado Andrés Aguilera, quien a partir de mañana será el nuevo presidente del órgano que dirime las controversias de los ciudadanos contra el gobierno.
Su nombramiento viene por unanimidad, pues, además de contar con amplia trayectoria en el servicio público, Aguilera es respetado por sus colegas. Y aunque es un órgano autónomo, también tiene el visto bueno de la Jefatura de Gobierno.
A lo mejor son despistados o de plano se les juntó la chamba, pero los Reyes Magos llegarán con Andrés con un día de retraso, así como lo hicieron con un día de adelanto en el Tribunal Federal de Justicia Administrativa, donde José Ramón Amieva se quedó de presidente.
Ambos organismos hacen lo mismo, sólo que uno se especializa en los asuntos de la capital del país y el otro en los del gobierno federal. Sin embargo, hay una gran diferencia entre los que quedan al frente.
Aguilera, por ejemplo, es licenciado en derecho y maestro en filosofía social por la Universidad Anáhuac, con una amplia carrera en el Tribunal Superior de Justicia de la capital y en el Tribunal Contencioso Administrativo del DF, hoy Tribunal de Justicia Administrativa.
En el caso de Amieva, aunque también cuenta con licenciatura en derecho por la Universidad del Valle de México, ha pasado más tiempo cubriendo carteras en la administración pública, donde no le ha ido precisamente bien.
El cargo más alto que se le recuerda es el de jefe de Gobierno sustituto en el Distrito Federal, cuando Miguel Ángel Mancera pidió licencia unos meses antes de concluir su encargo en 2018 para buscar la candidatura presidencial, que finalmente no se concretó.
Hasta ahí todo normal, pero entre el mancerismo quedó el sentimiento de que Amieva los traicionó. Que dio el brinco a Morena a fin de salvar su cabeza y evitar cualquier complicación con el nuevo gobierno que encabezaría Claudia Sheinbaum en la Ciudad de México.
Dicen que en el cambio de estafeta se puso flojito y cooperando y que entregó información clave a la nueva administración para que cobraran facturas a los integrantes del último gobierno perredista de la capital.
Lo más que obtuvo Amieva por su traición fue ser alcalde de su pueblo, en Mixquiahuala, Hidalgo, donde pasó sin pena ni gloria. Tanto que ni siquiera se atrevió a pedir la candidatura para gobernador de su estado.
Gris, como ha sido siempre, al nuevo presidente del TFJA lo promovieron en el cargo no por ser el más capaz, pero sí el más dócil y el que no tiene ningún rubor para ponerse de tapete si hace falta.
A Andrés, con todo y el kilometraje recorrido, no se le conocen mañas o traiciones. El chiste es que ambos inician, con dos días de diferencia, sus nuevos encargos como defensores de la ciudadanía ante cualquier abuso administrativo del gobierno.
CENTAVITOS
En Morena andan con los ojos hinchados de tanto llorar por la captura de Nicolás Maduro, incluso ayer la Presidenta condenó desde su mañanera la invasión del territorio venezolano por parte del ejército de Estados Unidos. Y quizá tengan razón en que los gringos se pasaron de lanza, ¿pero qué hicieron los morenistas cuando Rusia invadió Ucrania para arrebatarles varios territorios, generando un conflicto bélico que permanece hasta nuestros días? Ahí no dijeron nada, pues los camaradas rusos sí son de la banda, no así los güeritos estadunidenses.