Las mujeres que caminan solas

Nadie tendría que avalar el dejar fuera a una persona porque es mujer, pero tampoco porque es hombre.

Así como hay mujeres que no se pueden sacudir la sombra de sus parejas cuando llegan a la cima de sus carreras, también hay otras que han caminado solas y les ha ido bien, lo que por supuesto no quiere decir que a cambio del éxito deben sacrificar una relación.

El tema de la falta de reconocimiento a las mujeres es añejo y sigue muy arraigado en la sociedad mexicana, tradicionalmente machista. Aunque se ha avanzado en materia de equidad, el camino sigue siendo largo.

Y es que las mujeres han optado por mecanismos como la igualdad de género, en la que muchas se escudan para obtener cargos. No les importa reclamar un espacio por el simple hecho de ser mujeres, lo que no les abona.

Si bien hay una línea de opresión hacia el mal llamado sexo débil, a lo largo de la historia también hay mujeres que se han abierto las puertas sin escudarse en el género, sino en el mérito, lo cual les viste.

¿Que cuesta más trabajo?, sin duda, pero nadie las puede señalar de que llegaron por ser parejas de tal o cual personaje, sino por sus propias capacidades.

Ahí están Frida Kahlo, Sor Juana Inés de la Cruz, Margart Tatcher, o más recientemente Angela Merkel, excanciller alemana, por ejemplo, que son no sólo reconocidas, sino admiradas.

Los puestos de dirección tendrían que estar repletos de mujeres, hombres o cualquier persona capaz, sin importar su género. Nos iría mejor si nos gobernaran los mejores, sin importar credo, religión o preferencia sexual.

Pero la guerra entre hombres y mujeres ha demeritado, en muchos casos injustamente, la labor de quienes alcanzan el éxito. Y eso no es justo, nadie tendría que avalar el dejar fuera a una persona porque es mujer, pero tampoco porque es hombre.

Ejemplos de mujeres exitosas en la política local también hay muchos, pero bastaría ejemplificar con algunos casos, aunque nunca se deje de decir que están ahí por favores que le deben a algunos hombres.

Uno puede ser el de Josefina Vázquez Mota, que fue candidata presidencial del PAN en 2012, después de haber sido legisladora y funcionaria federal. Independientemente de filias y fobias, la señora tiene una historia propia.

En el PRD se podría hablar de Alejandra Barrales, actual senadora del MC. Podrán decir lo que quieran, pero es una mujer que se abrió paso desde muy joven en la lucha sindical y que llegó a ser una política tan importante que fue candidata a la Jefatura de Gobierno.

Y en Morena se puede ejemplificar con la propia Clara Brugada, que también desde muy joven se abrió paso en la lucha social y, aunque ha sido apoyada por diversos personajes, su cargo no se lo debe a ninguna pareja.

Incluso en el propio PRI con Beatriz Paredes, por ejemplo, que compitió por la Jefatura de Gobierno del DF en dos ocasiones, después de una importante carrera política, que incluyó la gubernatura de su estado, Tlaxcala, cuando era muy joven.

La lucha de las mujeres aún es larga, pero ya nadie la frena.

CENTAVITOS

Quien se está arriesgando a un jalón de orejas es el gobernador Samuel García, pues dicen que está detrás de las impugnaciones de tres candidatos a magistrados de la Sala Regional de Monterrey, que perdieron en la pasada elección judicial. Qué bueno que apoye a su gente, pero no a costa de ignorar el llamado de Palacio Nacional para que ya nadie haga olas a la elección judicial, y se le pueda dar la vuelta a la página. El hecho de que persistan impugnaciones mantiene el tema vivo y no permite cerrar ese escabroso tema al gobierno federal.

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