La gentrificación de la 4T
En noviembre de 2022, cuando ya estaba superada la pandemia de covid19, la entonces jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, llamó a los ciudadanos del mundo a venir a la capital del país a disfrutar del “turismo social”. Pero Sheinbaum no sólo ...
En noviembre de 2022, cuando ya estaba superada la pandemia de covid-19, la entonces jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, llamó a los ciudadanos del mundo a venir a la capital del país a disfrutar del “turismo social”.
Pero Sheinbaum no sólo los invitó, sino hasta firmó un convenio con la Unesco y la plataforma Airbnb, el gigante de la renta de espacios vía internet, para promover a la CDMX como centro de encuentro de los llamados nómadas digitales.
“No creemos que esto signifique gentrificación ni aumento de precios ni nada. De hecho, estamos trabajando en este tema”, declaró.
Pero la oleada de extranjeros, sobre todo en colonias como la Roma y Condesa, hizo que las rentas subieran rápidamente. E incluso que muchas personas transformaran sus propiedades en hoteles boutique para aprovechar el auge de visitantes.
Y aunque los extranjeros llegaron también a otros puntos de la ciudad, la mayoría se concentró en estas dos colonias, con fama de cosmopolitas y en las que se puede pasear en bicicleta, disfrutar de una amplia variedad gastronómica a precios muy accesibles para ellos.
Los dueños de los inmuebles en renta avisaron a sus inquilinos que, si querían renovar sus contratos, tendrían que pagar hasta el triple… o desalojar. La inmensa mayoría fue expulsada, pues no podían competir con el dinero de los extranjeros; se agudizó la gentrificación.
Y es que muchos extranjeros prefieren rentar un Airbnb por semanas o meses —el tiempo que deseen estar aquí—, en lugar de ir a un hotel. O sea, este fenómeno también le pega al sector turístico, que se ha visto obligado a recortar personal.
Como el problema creció rápidamente —contrario a lo pronosticado por Sheinbaum—, un año después su sustituto Martí Batres impulsó una ley que limita a los dueños de inmuebles asociados a Airbnb a rentar sus propiedades sólo seis meses durante el año; fue el primer parche.
Por supuesto que la iniciativa de Batres fue aprobada a velocidad del rayo por la mayoría morenista en Donceles, faltaba más. Pero el tema es que la reglamentación sigue sin aplicarse y nadie sabe por qué.
Hoy que Clarita Brugada es la nueva jefa de Gobierno se insiste en que se debe frenar la gentrificación, pero no pasa de ahí. El tema ya le estalló la semana pasada, cuando un grupo de vándalos atacó comercios en esas dos colonias.
Después de dos días de los hechos, la funcionaria salió a decir que se trabajará en la elaboración de un protocolo de actuación para estos casos. El chiste es que ya le estalló el problema, y ni ella ni los morenistas se atreven a juzgar a Sheinbaum por promover la invasión de nómadas.
Desde luego, no es porque hoy es Presidenta de la República y le tienen miedo, ¿verdad? No hubiera sido Felipe Calderón porque día y noche se escucharía la cantaleta morenista de siempre. Pero como fue idea de la jefa, pues a callar.
Así la gentrificación en épocas de la 4T.
CENTAVITOS
Por cierto, nadie olvida que, en octubre, Claudia prometió construir un millón de viviendas de bajo costo en todo su sexenio, pero sacando el ábaco ni yendo a bailar a Chalma le alcanzaría el tiempo… Y Clarita no se quedó atrás en las promesas, aunque ella dijo modestamente que sólo edificaría 200 mil “para que la gente no abandone sus barrios”. Sería bueno saber dónde está la reserva territorial para construirlas. ¿Porque no estará pensando en invadir reservas ecológicas?, como ella mismo lo hizo en sus épocas de activista. ¿O sí?
