El INE no puede sin sus OPLE
Los perdedores podrían alegar falta de legitimidad; la historia ya la conocen los mexicanos.

Adrián Rueda
Capital político
Con el pretexto de ser austeros (¿cómo la Corte?), los diputados de la 4T proponen la desaparición de los Organismos Públicos Locales Electorales, conocidos como OPLE, para que el INE se haga cargo de todas las elecciones, ¡hasta las vecinales!
Como discurso puede sonar muy atractivo que con ello se ahorrarían cientos de millones de pesos en cada proceso electoral, pero es absolutamente falso. No solamente no habría ahorros, sino que además pueden haber más gastos, incluso estallidos sociales.
Si Morena dice que habrá un súper ahorro al despedir a los consejeros estatales y a su alta burocracia, tendría que especificar cuánto se dejará de pagar en nómina y cómo le harán para garantizar elecciones limpias y creíbles, por ejemplo.
Porque se seguirán usando boletas con sellos de seguridad, que cada día serán más caras; se requerirá de una estructura que incluya capacitación a funcionarios electorales, bodegas, seguridad, personal especializado para garantizar resultados en cada entidad.
Y aquí es donde brinca uno de los principales riesgos, pues en las elecciones —sobre todo las concurrentes— se califican primero las presidenciales; después la de senadores, diputados federales, locales y por último alcaldes y otros cargos.
Mientras no se tengan los resultados de los puestos más importantes, las autoridades electorales no pueden definir ganadores en las alcaldías, por ejemplo: ¿qué pasaría si el INE tarda un mes en definir ganadores en alguna entidad?
Obviamente generaría desconfianza y protestas, incluso desestabilización social, y los resultados serían puestos en duda. Los perdedores podrían alegar falta de legitimidad; la historia ya la conocen los mexicanos, sobre todo cuando Morena era oposición.
Si hay un estallido social en algún municipio lejano, el golpe lo recibe el OPLE, pero si todo se resolverá desde el centro, nadie quiere imaginarse lo que sería la capital del país teniendo a todos aquí y culpando al gobierno federal.
Y por cierto, ¿quién aportaría los recursos para las elecciones locales, que en la actualidad lo hacen los estados, o el financiamiento público a los partidos? ¿Las transferencias las hará la Federación?
Además, en cuestión de operación, los OPLE conocen bien los terrenos y saben dónde y a quiénes pedir permiso para organizar los procesos. Hay 421 elecciones por usos y costumbres, y también saben con quiénes tocar base en cada pueblo.
El propio INE ya dijo que no le entra y que sin el apoyo de sus órganos estatales no puede garantizar elecciones limpias y creíbles, además de que de todos modos necesitaría más recursos para cada proceso. ¿Se los daría la Federación o querrán que con los mismos hagan todo?
Ahora que se discute la iniciativa de reforma electoral, que la próxima semana enviará el gobierno al Congreso, ojalá se consideren estas cosas y que expliquen dónde demonios estaría el ahorro y a qué costo.
En todo caso a México, como dice un líder opositor, le conviene más una democracia cara, que una dictadura barata.
CENTAVITOS
Por cierto, el argumento que con los OPLE se duplican las funciones del INE atenta incluso contra el federalismo, pues sería tanto como cuestionar por qué cada entidad tiene una Secretaría de Educación o de Salud, por ejemplo, si existe una federal y se estarían duplicando funciones. Por algo estos órganos electorales siguen vigentes, a pesar que desde 2003 han intentado acabar con ellos. Ni el PRI de Enrique Peña pudo hacerlo en su reforma de 2014.