Escala a Palacio caso de Lobo
Gerardo González dejó la curul, hasta que el miércoles pasado reclamó que se la devolvieran

Adrián Rueda
Capital político
Un giro de 180 grados podría dar el caso del diputado Gerardo González, que la semana pasada desconoció un acuerdo de Morena, avalado en su momento por Claudia Sheinbaum, para que llegara a Donceles como Juanito de Víctor Hugo Lobo Rodríguez.
Dicho acuerdo consistía en que Víctor Hugo Lobo padre apoyara a la 4T, incluyendo a Clara Brugada, a cambio de que, tanto él como su hijo, obtuvieran una diputación federal y local, respectivamente.
La única sugerencia de Morena fue que el hijo de el exdelegado en GAM se inscribiera como suplente, pero quien fuera como titular tendría que pedir licencia apenas rindiera protesta para dejar el lugar a Víctor Hugo Jr.
Y así fue, el 2 de septiembre de 2024 González dejó la curul, hasta que el miércoles pasado reclamó que se la devolvieran, lo que desató un caos en Donceles que, hasta hoy, trae vuelta loca a la lideresa de la bancada, Xóchitl Bravo… y todo por cortesía del Gobierno de la CDMX.
El diputado titular está en su derecho de exigir su curul, pero lo que hubo detrás de su acción ocasionó jaloneos entre los gobiernos federal y local, pues el tema escaló a otros niveles.
Porque Sheinbaum se niega a quedar como mentirosa, ya que avaló los acuerdos que ahora algunos personajes pretenden desconocer, y Clara no puede pasar como traicionera, sobre todo por los tiempos políticos que se avecinan.
En Palacio Nacional están molestos por haber generado un problema interno que no necesitan y le pidieron al Antiguo Ayuntamiento que lo arregle. Clara se lo encargó a César Arnulfo Cravioto, su secretario de Gobierno, que no ata ni desata.
El tema es que la Presidenta tomará en sus manos las campañas para 2027 y necesitará operadores, entre ellos a Lobo, pero después de lo de Donceles, con qué cara le pediría que se sumara de nuevo.
La disputa por esa curul sigue viva y, como se esperaba, César Arnulfo va a paso de tortuga. Según él, la otra parte no quiere regresar el espacio. O sea, está pidiendo permiso a un diputado sin fuerza alguna y ni así puede… o no quiere.
Valiente secretario de Gobierno el de Clara, quien algo muy grande le deberá a Martí Batres para sostener a Cravioto en un puesto que le queda grande.
La posición es clave para el control político de la ciudad, pero el cuate la riega a diario, metiendo en problemas a su jefa. Si el favor que le debe a Martí es grande, le debería pagar con otra posición y dar ésa a quien sí pueda con el paquete.
Y podrán decir misa, pero el último secretario de Gobierno que se dejó sentir fue Héctor Serrano que, si bien era como el América: lo querían o lo odiaban, nadie se salía del huacal. Era eficiente, duro y a todos alineaba.
Con Arnulfo cada quien hace lo que quiere, pero, como dice el refrán: no tiene la culpa el indio, sino quien lo hace compadre. Si Clara lo aguanta, culpa de ella por poner ahí a alguien tan chiquito.
CENTAVITOS
Por cierto, en San Lázaro aparecieron varios recibos de pago de Gerardo González como empleado de la Cámara de Diputados, donde venía cobrando hasta la quincena pasada por no hacer nada. Habrá que checar si es legal que un diputado —así sea con licencia, como era su caso— puede cobrar al mismo tiempo como funcionario público… Circularon nuevas fotos del altercado del miércoles en Donceles, y en una aparece Byron Lozano abriéndole paso González entre empujones. Byron es primo hermano del alcalde Janecarlo Lozano, de GAM, quien jura no tener nada que ver con el golpe contra Lobo y su rebaño.