Ernestina no puede; entra el contralor
Como la carnala Ernestina Godoy no atrapa ni un resfriado, el gobierno capitalino decidió echar mano del contralor Juan José Serrano Mendoza, para amedrentar a los alcaldes de oposición. El funcionario, electo en 2018 por 46 diputados de Morena y sus rémoras, ha ...

Adrián Rueda
Capital político
Como la carnala Ernestina Godoy no atrapa ni un resfriado, el gobierno capitalino decidió echar mano del contralor Juan José Serrano Mendoza, para amedrentar a los alcaldes de oposición.
El funcionario, electo en 2018 por 46 diputados de Morena y sus rémoras, ha iniciado procesos en contra de funcionarios de las alcaldías que ganó el año pasado la alianza opositora, con acciones que la mayoría considera ilegales y de acoso político.
Y es que, luego de que la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México emprendiera una cacería en contra del clan que domina el PAN capitalino, al que, incluso, Claudia Sheinbaum identificó como el Cártel Inmobiliario de Benito Juárez, todo se le convirtió en humo.
La carnala había asegurado que iba contra los cabecillas que traficaron con permisos ilegales, para que empresarios voraces pudieran construir —fuera de la ley— importantes desarrollos inmobiliarios, a cambio de pagar en efectivo y en especie a funcionarios corruptos.
El asunto es que, luego de tanto ruido, a la fecha sólo hay un detenido —que ya ni funcionario era—, al que se le envió al Reclusorio Norte para que siga su juicio en prisión, pero nada más.
Como el teatrito se le empezaba a caer, Sheinbaum decidió que el contralor entrara a escena, pero el funcionario, cuyo encargo vence en diciembre de 2024, es bastante vulnerable por varias razones.
Primero porque esa dependencia está llena de aviadores, básicamente de Morena, pues los líderes de tribu agarraron esa oficina como agencia de empleos.
Nombres de quienes se adueñaron de esos espacios hay muchos y en Donceles los conocen perfectamente.
Los actuales diputados tienen muy claro el camino que sus colegas del oficialismo tomaron para hacerse de una nómina, y el tema lo pueden reventar si logran que, en la sesión de mañana, el pleno apruebe la comparecencia de Serrano Mendoza.
Lo curioso es que la Contraloría sólo ha sancionado a alcaldes de oposición, pero nada ha dicho sobre las denuncias en contra de algunas secretarías del gobierno capitalino o —peor aún— en contra de alcaldías gobernadas por Morena.
¿A poco Serrano Mendoza cree que personajes como Francisco Chíguil, Armando Quintero o Juan Carlos Acosta, de GAM, Iztacalco y Xochimilco, respectivamente, son ejemplo de pulcritud y buen gobierno?
Pero qué se podía esperar de un tipo que se dio a conocer como abogado de los padres que perdieron a sus hijos en la caída del Colegio Rébsamen, durante el sismo de 2017, y después se pasó al lado oscuro.
Porque como apoderado de los deudos del colegio siniestrado, Serrano Mendoza litigó en contra de las autoridades de Tlalpan, delegación que en ese tiempo gobernaba Sheinbaum y cuyos funcionarios autorizaron la ampliación de obra en el inmueble.
Pero la exdelegada llegó al poder y entonces el abogado pasó a ser su contralor, desde donde ataca a la oposición y protege a los gobiernos de la 4T.
Bien lo decía el panista Federico Döring al votar en contra de su designación, en diciembre de 2018, que cómo iban a nombrar a alguien que ni siquiera se había tomado la molestia de presentar un plan de trabajo.
Morena hace a la oposición lo que el PRI les hacía a ellos.
CENTAVITOS
Mientras Mario Delgado presumía al panista Raúl Paz como su nueva compra en el Senado, en Donceles el PRI perdía al diputado Carlos Joaquín Fernández, quien se declarará sin partido, aunque todo el mundo sabe que estará muy cerca de la bancada que coordina el perredista Víctor Hugo Lobo.