Confirman a Dolores para ombudsperson
No importa quién sea la más capaz para el puesto, sino quién es la más confiable para el proyecto.
Aunque aún no se ha oficializado, los diputados capitalinos ya recibieron la orden para que Dolores González Saravia Calderón, hermana de la gobernadora de Morelos, sea elegida como nueva presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México.
De los ocho perfiles finalistas, los legisladores se concentraron en tres —todas mujeres—, pues se decidió que ningún hombre transitaría, porque “es tiempo de mujeres” en la 4T.
Las tres candidaturas con posibilidades eran Ángela Guerrero Alcántar, Nancy Pérez García y González Saravia Calderón.
Aunque mucho se habló de que la exombudperson de la capital, Nashieli Ramírez Hernández, hoy contralora de la CDMX, se inclinaba por Guerrero Alcántara, la propia funcionaria desmintió que tenga alguna favorita.
“A mí no me consultaron y nadie me ha pedido mi opinión”, dijo Nashieli, quien afirmó que cualquiera de las ocho propuestas tiene los méritos para ocupar el cargo, que ella dejó acéfalo y que deberá ser cubierto en la primera quincena de noviembre.
Desde hace unas semanas se sabía que María Dolores era la propuesta de Claudia Sheinbaum. Si bien es cierto que a la Presidenta de la República no le correspondería la decisión, envió la señal de que estaría muy satisfecha si ella es elegida.
El asunto quedó más claro después de la última gira de Sheinbaum por Morelos, donde habló en privado con la gobernadora Margarita González Saravia, para comentarle que apoyaría a su hermana para la Comisión.
Todo mundo sabe que las entrevistas y valoraciones de consejeros ciudadanos, primero, y de los diputados después, son mero trámite, pues la línea viene de arriba y nadie se va a oponer a la opinión presidencial.
No importa mucho quién sea la más capaz para el puesto, sino quién es la más confiable para el proyecto. En el caso de González Saravia Calderón, además de que tiene la confianza de los jefes —o las jefas— cuenta con una amplia trayectoria en la defensa de los derechos humanos.
Muchos recuerdan que ya una vez una propuesta de Claudia fue rechazada por su propio partido, cuando la Presidenta envió precisamente el nombre de Nashieli para presidir la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, y recibió un revés; está vez no ocurrirá.
Aquella ocasión fue porque de última hora llegó la indicación de Andrés Manuel López Obrador, de que el mejor perfil para la CNDH era Rosario Piedra, un personaje de chocolate que a él le fue de mucha utilidad en su sexenio, y los senadores obedecieron.
Pero en la CDMX el expresidente no tiene ni interés ni fuerza, y menos la tiene Clara Brugada para oponerse a la decisión presidencial, por lo que será un mero trámite el nombramiento oficial de María Dolores.
A los demás aspirantes, muchos de ellos con méritos suficientes para el cargo, les darán las gracias por participar.
CENTAVITOS
Quien mostró sus buenos oficios para sacarle las castañuelas del fuego a Clara fue el diputado Pablo Trejo, quien el martes pasado recibió la petición de César Arnulfo Cravioto para que le echara la mano con los transportistas de la capital y evitara que bloquearan la ciudad, porque él de plano no podía. La amenaza de paro fue desactivada por la intervención de Trejo y los transportistas aceptaron la propuesta de reunirse hoy para tratar de llegar a un acuerdo sobre las nuevas tarifas que están solicitando. Si el secretario de Gobierno no puede con el paquete y un diputado sí, como que entonces Clara tendría que pensar en algún movimiento, ¿qué no?
