Boicotea Cravioto al PRD local

El TEPJF ordenó que se respetara el registro del Sol Azteca como partido local, después de que en 2024 perdiera su registro a nivel nacional.

A pesar de que la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ordenó a sus hermanos menores de la CDMX dar cauce a su resolución sobre los dueños de lo que será el nuevo PRD capitalino, tanto el Tribunal como el Instituto Electoral local patean el bote.

El TEPJF ordenó que se respetara el registro del Sol Azteca como partido local, después de que en 2024 perdiera su registro a nivel nacional por no alcanzar el mínimo del tres por ciento de los votos, y que no se reconociera a Nora Arias como presidenta.

El argumento es que la coordinadora de la bancada perredista en el Congreso de la Ciudad de México terminó su periodo legal desde septiembre del año pasado, y que se tendría que respetar el Comité Directivo Estatal que operaba con ella antes de esa fecha.

La decisión fue controvertida por Arias y su equipo, que en enero habían designado un nuevo Comité porque, según ellos, la orden del Tribunal exige que se reconozca a una dirigencia de un PRD que ya no existe, pues desapareció y hay una nuevo.

Sus contrapartes afirman que la sentencia es clara, en el sentido de que se deje el control del partido a los consejeros anteriores, toda vez que la diputada ya no tenía este año personalidad jurídica para realizar ninguna gestión.

Unos y otros dicen tener la razón, pero la resolución la tendrá que anunciar el Tribunal Electoral de la CDMX, a fin de que el Instituto Electoral capitalino pueda entregar las instalaciones y los recursos a quienes queden reconocidos legalmente.

El asunto es que estos organismos han venido pateando el bote y primero se sacaron de la manga un plazo de 60 días —que se venció hace rato— para que las partes puedan argumentar sus alegatos, y es hora de que no deciden.

Al interior de ambos órganos afirman que reciben presiones de César Arnulfo Cravioto, secretario de Gobierno de la Ciudad de México, quien utiliza el nombre de Clara Brugada para pedir que extiendan el litigio para debilitar a los dos bandos.

Todo el mundo sabe que detrás de la anterior dirigencia está el diputado federal Víctor Hugo Lobo, con quien Cravioto tiene diferencias y lo que menos quiere es que detente su propia fuerza. Prefiere acordar con la diputada Arias, a quien considera buena aliada. 

En medio de este lío, al presidente del Tribunal Electoral de la CDMX, Armando Ambriz, le tiemblan los pies ante la presión de Cravioto, mientras que Patricia Avendaño, presidenta del Instituto Electoral, no quiere entregar los recursos hasta que todo quede bien planchado.

Es obvio que los muchachos de Clara administran el conflicto a fin de impedir que se fortalezca el nuevo PRD, aunque con ello estén afectando los intereses políticos de los propios militantes. 

Eso sin contar que se pasan por el arco del triunfo una resolución federal, supuestamente inapelable.

En Morena están seguros de que detrás de Lobo están Los Chuchos —Zambrano y Ortega—, que han querido acabar con Nora para quedarse con los dineros del PRD capitalino, que es de lo poco que no destruyeron con su gestión.

Como quiera que sea, es urgente que, por el bien de todos los implicados, las autoridades electorales anuncien la solución definitiva.

CENTAVITOS

No hagan mucho ruido porque pueden despertar a Carlitos Cervantes, la autoridad del Centro Histórico que entre sus compromisos tenía meter orden en el comercio informal de la zona. Pero desde que llegó, casualmente, esa lucrativa actividad se ha desbordado. ¿Habrá entendido bien este muchacho cuál era su chamba?

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