Adiós a la calzada de Tlalpan

Se proyecta un jardín elevado sobre la Línea 2 del Metro, de Santa Antonio Abad a General Anaya.

Ante la falta de resultados, y con la imperiosa necesidad de mostrar algo a los aficionados que visiten la Ciudad de México en el Mundial de Futbol de 2026, Clara Brugada metió la mano a la chistera en busca de algunos trucos.

Uno de ellos es hacer un jardín elevado sobre la Línea 2 del Metro, del tramo de Santa Antonio Abad a General Anaya, que sería una mala copia del de Nueva York, por ejemplo.

Además de no tener utilidad para los capitalinos, los expertos aseguran que, de techar ese tramo y llenarlo de plantas, sólo generaría filtraciones y escurrimientos, lo cual podría afectar la propia estructura del Metro.

Algo similar a lo que sucede en la estación Eugenia de la Línea 3, donde una parte de la salida sur lleva meses cerrada debido a una filtración de agua en el plafón que, a simple vista, un albañil podría arreglar.

Lo que no se dice es que esas filtraciones provienen de la Secretaría de Economía de la CDMX, cuyas oficinas están justamente arriba, y que nadie ha sido capaz de reparar.

En lugar de tunear el Metro, sin ningún beneficio para los usuarios, Clara debería colocar arriba de la Línea 2 paneles solares para que ese transporte genere su propia energía, pues cada año paga 2 mil millones de pesos a la CFE, de la que es su segundo mejor cliente.

Junto con la idea de tunear el Metro, a Brugada se le ocurrió que sería una gran idea construir una ciclovía en los dos sentidos de la calzada de Tlalpan, que de por sí es en una tortura para quienes circulan por ahí.

Si ya con los colectivos es un gran problema, ahora que le quitarán un carril de cada lado no habrá necesidad de poner radares para que nadie rebase los 60 kilómetros por hora, pues se darán de santos si pueden hacerlo a diez.

La molestia por esta obra ha ido en aumento, pues en ningún momento fue consultada con los ciudadanos. Una vez empezada, quieren convencerlos de las bondades del proyecto.

Clara no ha presentado ningún estudio de factibilidad. De cómo afectará el comercio, la vialidad, a los vecinos y hasta a las personas que ejercen el sexoservicio a lo largo de esa vía, quienes también se verán afectadas.

¿Por qué suponen las autoridades que esa ciclovía será usada en masa, cuando la mayoría de ciudadanos proviene de la periferia o de los cerros o del Edomex?

Seguramente Brugada tiene los estudios que sustentan su decisión, porque, de lo contrario, se arriesga a que —una vez más— la oposición vecinal la frene, como con sus utopías y otras ocurrencias.

Presume un gobierno democrático, pero pasa por encima de los ciudadanos, tratándolos como menores de edad al decidir por ellos. Sólo cuando conviene a su proyecto político llama a una consulta pública.

CENTAVITOS

Como en la película El Patrullero 777, de Cantinflas, el morenista Víctor Hugo Romo anda de arriba para abajo en su camioneta china brandeada de patrulla —lo que, por cierto, viola el Reglamento de Tránsito— para verificar obras y establecimientos mercantiles en Miguel Hidalgo. Tal fue el caso de Lafontaine 110, donde se ubica una plaza en el corazón de la colonia Polanco y en la que, según él, existe una edificación irregular que sobrepasa el número de niveles. Lo curioso del tema es que esa obra comenzó a construirse en 2019 y se concluyó en 2020, justo cuando Romo era alcalde en Miguel Hidalgo, y permitió su ampliación, fingiendo la demolición posterior del citado piso excedente. El diputado lo niega, adoptando el clásico: “No, chato, no sean incrementosos”.

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