El Reglamento no transita…
El tema lo dejó pasar el PRD, que en la ALDF tuvo un tibio intento por aplazar las sanciones.
Cuando parecía que los capitalinos se resignarían a padecer el acoso oficial a través del nuevo Reglamento de Tránsito, el tema resurge por un asunto que en realidad merece ser aclarado: ¿quiénes están detrás de la empresa de las fotomultas?
El tema no es —y nunca ha sido— si los ciudadanos deben o no respetar las leyes y reglamentos en la ciudad, eso no está a discusión. El asunto es por qué la prisa de echar a andar el sistema de multas y no haber impulsado un periodo de aprendizaje.
O, mejor aún, por qué en lugar de multas económicas, no cambiar éstas por horas de trabajo comunitario para los infractores y por pláticas en escuelas y empresas para concienciar a los conductores sobre la responsabilidad social que tiene el conducir un auto.
Eso sí tendría un sentido social y seguramente al gobierno capitalino la comunidad le hubiera creído que detrás del endurecimiento a las sanciones no hay un aumento disfrazado a las recaudaciones o, peor aún, un negocio oculto.
El jefe de Gobierno ha dicho en reiteradas ocasiones que la entrada en marcha de un nuevo Reglamento de Tránsito tiene como principal objetivo salvar la mayor cantidad de vidas, no recaudar el mayor número de multas.
Su justificación es contundente y seguramente la mayoría de la gente está a favor de meter en cintura a los conductores cavernícolas que a diario arriesgan no sólo su vida, sino la de los peatones, ciclistas y demás conductores.
El Reglamento, en general, no está a discusión, aunque esté cargado sólo en contra de los ciudadanos y no comprometa en nada a la autoridad que tiene las calles hechas una verdadera zona de guerra.
Lo que sí está a discusión es la manera unilateral de aplicarlo y las prisas porque se empiecen a cobrar las multas, a través de los aparatos instalados por una empresa privada que se llevará 46 por ciento de la recaudación.
Ante ello, y por un asunto de transparencia, se deberá dar a conocer cómo se constituyó y quiénes son los socios de la empresa Autotraffic, dueña de la concesión, para callar la boca de quienes ya empiezan a decir que detrás está un importante exfuncionario capitalino.
El tema lo dejó pasar el PRD, que en la ALDF tuvo un tibio intento por aplazar las sanciones, pero fueron bateados por Miguel Ángel Mancera.
No se entiende que un partido de izquierda acepte que parte de la seguridad pública se privatice, como es el caso.
Los perredistas fueron bateados por su jefe y se quedaron como el perro al que le dan un periodicazo para que se calle; a los otros partidos no les interesó el sentir ciudadano ante tan vulgar atraco.
Gracias a la desidia de todos ellos es que ahora Morena tiene una excelente bandera que le podrá generar incluso simpatías, aunque su finalidad no sea la de beneficiar a la gente, sino la de grillar al gobierno.
CENTAVITOS… Por cierto, sobre los efectos negativos que algunos artículos de este Reglamento traerán en los ciudadanos, según expertos, están los sentimientos de frustración e ira entre los habitantes de una ciudad que siempre anda de prisa y con el tiempo encima, y aun así los conductores son obligados a bajar su ritmo para que lleguen aún más tarde a su destino.
