Las preguntas

A mis alumnos universitarios les explico que nuestra labor como periodistas no es otra más que informar y, claro, comunicar bien nuestra información para que se pueda entender de manera clara, diáfana. Si logramos hacer reflexionar a la gente o hacerla consciente de ...

A mis alumnos universitarios les explico que nuestra labor como periodistas no es otra más que informar y, claro, comunicar bien nuestra información para que se pueda entender de manera clara, diáfana.

Si logramos hacer reflexionar a la gente o hacerla consciente de ciertas situaciones de la realidad, magnífico, pues entonces estamos haciendo bien nuestra labor.

Una de las maneras de poder extender la información es, justamente, preguntando; hacer las preguntas adecuadas permite no sólo ampliar la información, sino comunicarla con eficiencia para poder provocar la reflexión, mover la consciencia, identificar los vacíos y, claro está, responderlos.

La mesa servida y las dudas puestas. No se pretende especular. Se ambiciona comprender. Al fin y al cabo, conocer la verdad pasa también por comprenderla.

Las preguntas.

Aperitivo: La Torre de Pemex

¿Ante qué nos encontramos como sociedad? En primer lugar, se trata de una tragedia mayúscula. Hasta este momento, más de una treintena de familias están enlutadas; más de cien heridos por una explosión que no sabemos con certeza cómo o por qué ocurrió.

Sin tomar alguna hipótesis como acertada o plegarse ciegamente a una línea de investigación, es pertinente preguntarnos las cosas y saber, en principio,  si el hecho fue o no deliberado, sin ir más allá.

Es básico saber si el fallo de una instalación eléctrica o de calefacción supone la fuerza suficiente para destruir varios pisos.

La explosión, se sabe, fue en un área del estacionamiento, en el sótano. Una zona conectada con todos los edificios, donde se estacionan los directivos. Se cree que no hubo fuego. ¿Hay depósitos de gas ahí? Si los hay, ¿Puede provocar un estallido de esa naturaleza? ¿Por qué están ahí? Su sola existencia implicaría la necesidad de un sistema de extracción. ¿No hay? ¿Hay, pero no sirve? Debe haber un responsable.

Supongamos que sí. Un accidente así, ¿justifica la presencia del Ejército, la Marina, el procurador General de la República, el secretario de Gobernación? Desde luego, los cuerpos de rescate, los perros, protección civil, médicos, los técnicos, los expertos, etc., se explican por sí solos.

Entiendo que las figuras del jefe de Gobierno y del Presidente de la República son necesarias para mandar un mensaje de gobernabilidad, de responsabilidad, de sensibilidad,  para reconfortar a las víctimas, para dar certeza. Pero, ¿los cuerpos de seguridad nacional?, ¿la aplicación del plan DN-III?

No digo que con su presencia no abonen a la atención de la crisis. Pero, ¿se justifica? Es claro que no es menor la tragedia. La ciudad tiene todos los mecanismos para hacerse cargo de una situación de esa índole. Sin embargo hay ya terrenos donde sale de los ámbitos de la ciudad, y éstos son si se tratase de un suceso deliberado, provocado.

Independientemente de los fines que busque una acción deliberada, tomemos con cuidado en qué contexto ocurre.

Empecemos con el hecho de que se trata de una instalación estratégica, que ocurre el día anterior del inicio del periodo de sesiones del Congreso de la Unión, con una anunciada reforma energética en puerta para ser revisada por ese cuerpo legislativo, respecto de Pemex (por ser el sector de la empresa afectada). Esto, por mencionar hechos relevantes que gravitan alrededor de donde ocurrieron los hechos.

Quizás el hecho que suponga enfrentamientos con causa política más relevante fue la resolución de la SCJN que pone fin a la lucha del SME para reivindicar sus pretensiones laborales. ¿Nos dicen algo que permita establecer un nexo causal? Si no existe, se trata de hechos con intención. ¿De qué naturaleza es la amenaza?

En el caso de una situación de otra índole, ¿cuáles serían las acciones que debe de tomar el Estado mexicano? ¿Estamos preparados? Solventar estos aspectos evita vacíos que sólo se llenan con especulaciones.

Son sólo preguntas.

Piatto forte: Conflictos electrizantes

Hablando de intensidades, uno de estos episodios se dio esta semana con el fallo de la Corte Suprema, que decidió poner fin a las pretensiones legales del Sindicato Mexicano de Electricistas.

Muchos veíamos con estupor la patología que subsistiese en un sindicato millonario de una empresa que ya no existe. Una de las razones era que estaba este amparo interpuesto en el que el sindicato buscaba que CFE se convirtiera en el patrón sustituto de Luz y Fuerza del Centro, con lo que continuarían las mismas relaciones, pero con un patrón de nombre distinto.

Una vez que la suprema instancia judicial en México decidió que no hay tal sustitución, entonces se dieron por terminadas, en definitiva, las relaciones laborales del SME.

No hay a quién  cobrarle salarios caídos ni prestación alguna. O sea, el colectivo perdió razón de existir. ¿Y ahora? ¿Cuál es el futuro de este colectivo? ¿Qué pasa con su desmedido patrimonio?

Las preguntas.

Dolce: ¿Y México, apá? La reforma migratoria

Barack Obama impulsará una reforma que podría aprobarse en verano. Es la más ambiciosa de los últimos tiempos. De los 11 millones de indocumentados, más de la mitad son mexicanos y una buena parte del producto de su trabajo ingresa a México y mantiene un equilibrio social. ¿Y nosotros, qué vamos a hacer? ¿Tenemos estrategia? ¿Nomás reaccionamos a la coyuntura en EU? ¿Y México, apá?

Respiro profundo ¿Y el café? No te digo. Son las preguntas.

                @CiroDi

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