Norteamérica: la gran oportunidad

¿Por qué no crear un Secretariado dentro del TLCAN que ayude a sistematizar la relación?

No fue una sorpresa que Barack Obama se reeligiera como Presidente de Estados Unidos (EU). Aunque en algunos sectores había esperanza de poder cambiar de gobierno, los grupos minoritarios le dieron un margen de victoria en estados clave.

Una vez proclamado ganador, Obama mencionó las prioridades de su próximo gobierno. Todo parece indicar que la política de EU hacia México no tendrá variaciones durante los próximos años. Sin embargo, hay una ventana de oportunidad. Obama mencionó la revisión de las leyes de inmigración como una de las prioridades.

Ya antes se habían escuchado promesas de campaña sobre una reforma migratoria. Lo que se vio fue el mayor número de deportaciones desde los años 1950 y sólo una iniciativa “electorera” que permite a los hijos de inmigrantes ilegales asistir a las universidades estadunidenses —derecho por sí mismo obtenido, pues en el ámbito local estos migrantes pagan los impuestos que se lo permiten—.

Para México, una reforma migratoria integral –regularización y migración circular– es esencial. Pero ya lo mencionaba un funcionario de la Embajada de EU en México: la prioridad de Washington estará enfocada en comercio y seguridad.

El presidente electo Enrique Peña Nieto (EPN) debe potencializar ambas y buscar otras que interesan al país, basándose en sus fortalezas y quitando complejos que sólo estorban.

Hay que recordar que Canadá y México fueron —antes de ser rebasados por China— el primer y segundo mayor mercado para exportaciones estadunidenses. Junto con Canadá, México es proveedor de energéticos y la mayor fuente de migrantes y turistas.

Aunque la incipiente integración con América del Norte iniciada con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) trajo beneficios tangibles, se comenzó a revertir —sobre todo desde el vuelco a la seguridad derivado del 11-S— y se agudizó con la crisis de 2008. Pero si ya se comprobaron sus beneficios, una perspectiva regional de América del Norte debe ser la continuación de la relación bilateral y trilateral del subcontinente.

Se debe ir más lejos, ¿por qué no crear un Secretariado dentro del TLCAN que ayude a sistematizar la relación? La idea ya ha sido propuesta por la academia estadunidense. México tiene la oportunidad de tomar la iniciativa. Sin embargo, para obtener los beneficios de una integración, necesita hacer cambios estructurales que le permitan un mayor desarrollo: invertir en educación, infraestructura, carreteras; reformas microeconómicas que generen crecimiento.

Y si, por el otro lado, la seguridad seguirá siendo el enfoque, hay que aprovechar toda la participación o contribución como socios que se pueda obtener, como dentro de la iniciativa Mérida.

Si dicha cooperación viene en forma de equipo y capacitación, es hora de tomar en serio la necesidad de profesionalizar los cuerpos policiacos y el sistema judicial. Si bien aún no es posible retirar al Ejército de las calles, al menos hay que darle forma a una estrategia integral que permita dicha profesionalización que, hasta ahora, no se ha visto con seriedad.

La integración debería ser una prioridad para el gobierno de EPN y, sobre todo, recuperar el interés de los otros dos socios en el antiguo proyecto. La oportunidad y la responsabilidad mayor están en la parte mexicana. Se debe crear el interés por México, particularmente en un escenario en donde los conflictos en Oriente Medio atraen toda la atención de EU; eso, más su inmenso déficit fiscal, pues si no hay acuerdo, México necesitará evitar ser parte del desastre impuesto entre el Congreso y la Casa Blanca.

*Coordinadora Académica de la Escuela de Relaciones Internacionales, Universidad Anáhuac México Norte

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