¿Y si Estados Unidos entrare en recesión? ¿Como hizo Calderón, los culparía de nuestros males?

Uno de los primeros lugares que nadie nos disputa por la ventaja que sacamos al más cercano perseguidor, es la capacidad que tenemos de responsabilizar a otros de nuestros problemas. México y los mexicanos, de nada somos responsables; en la mayoría de los casos, los ...

Uno de los primeros lugares que nadie nos disputa por la ventaja que sacamos al más cercano perseguidor, es la capacidad que tenemos de responsabilizar a otros de nuestros problemas. México y los mexicanos, de nada somos responsables; en la mayoría de los casos, los responsables de nuestros fracasos están atrincherados en el FMI, el Banco Mundial, y ahora también en la OCDE.

Somos tan desvergonzados, que sin rubor alguno afirmamos que estas tres organizaciones multilaterales son, esencialmente, reducto de los enemigos de México; si nos atenemos a lo que afirman algunos “analistas” que ven lo que los simples mortales no vemos, en ellas están nuestros peores enemigos. Nosotros, de nada somos responsables; son ellos, y sólo ellos.

En total congruencia con esta visión —que nos acompaña desde la llegada de los españoles—, Felipe Calderón afirmó en miles de ocasiones estos últimos cuatro años, que la crisis que nos dejó para el arrastre fue culpa de Estados Unidos (¿de quién más podría ser?).

Repetida hasta la saciedad esta negación pueril de nuestros problemas estructurales, hizo que algunos ingenuos e ignorantes de cómo operan las economías abiertas aceptaran, que efectivamente, todo marchaba aquí de maravilla pero llegó el imperio, y todo se vino abajo.

Es decir, de no haber sido por Estados Unidos y su ocurrencia de entrar en recesión para dañarnos, México sería hoy la sucursal del Paraíso terrenal, con todo y Adán y Eva, manzana y serpiente. La envidia que corroe a ese país ante nuestros éxitos y avances en todos sentidos, da por resultado que de cuando en cuando entren en recesión, con el malvado fin de echar por tierra la prosperidad aquí alcanzada.

Ahora bien, si tomáremos con la debida seriedad las afirmaciones de algunos conocedores, deberíamos aceptar que la probabilidad de que Estados Unidos entre en un nuevo periodo recesivo o su economía se desacelere, es muy alta. Luego entonces, de concretarse alguna de las dos alternativas, ¿qué haríamos? Más concretamente, ¿qué explicación nos daría Enrique Peña Nieto y su secretario de Hacienda?

¿Caerían ambos —¡Dios nos libre!— en la escapista explicación de Calderón? ¿Harían caso omiso del ridículo en el que se colocarían, si repitieren la cantaleta calderoniana y dijeren que “la crisis nos vino de fuera”? ¿Veríamos la reedición de la vieja y absurda posición, de que los mexicanos no causamos la nueva crisis? Por lo que hemos visto del primero y del que mencionan “los enterados” para ser secretario de Hacienda, pienso que nos dirían —a diferencia de Felipe Calderón— toda la verdad.

Las señales que envían hoy las calificadoras y no pocos especialistas —serios, no como los de aquí—, nos hablan de una casi segura recesión de una severidad menor a la de la más reciente pero, aun así contribuiría a complicar la ya de por sí complicada e incierta situación. 

A la vista de aquéllas, ¿qué hicieron Calderón y su equipo para reducir los efectos negativos de una segunda recesión en Estados Unidos? ¿Qué medidas plantearon y cuáles tomaron —además de andar por el mundo presumiendo lo que no tenemos—, para enfrentar y resolver los graves problemas estructurales que por conocidos, las más de las veces ni siquiera mencionamos?

¿Será, como ya dicen no pocos, que el regreso de El Chicharito a la titularidad del MU y El Checo Pérez en otra escudería, nos salvaron de la debacle?

Es cierto, qué jodidos estamos.

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