Reflexiones utópicas y buenos deseos
El próximo Presidente debe tener los pantalones para enfrentar a los diversos grupos de interés particular que frenan el desarrollo del país.
Hoy voy a dar un giro especial a esta columna. Filosofaré un poco sobre el futuro de México, poniéndome en sintonía con lo que sucederá el día de mañana. Por tal motivo quiero compartir algunos pensamientos sobre lo que espero pase en México.
Recordarán que en este espacio he comentado sobre cómo percibí a los cuatro candidatos en la convención de los banqueros. En otras ocasiones comenté sobre cómo veo algunos de sus programas específicos, como por ejemplo, la visión que tienen del petróleo o de un Estado más asistencialista.
Normalmente en mis columnas trato de dar un punto de vista informado, que a veces es crítico, pero siempre teniendo en mente el propósito de lo que se debería hacer para mejorar como país. Reconozco que muchas cosas son difíciles de cambiar, pero creo que el camino por el que se debe transitar no es sencillo.
Hoy pienso que sin importar quién gane en las urnas el día de mañana, hay ciertas cosas que deben suceder.
Primero, aunque a muchos no les guste hay que reconocer que durante los últimos 15 años se han hecho las cosas bien y hay muchos logros. El nuevo gobierno debe mantener muchas de las políticas públicas que hoy se tienen.
Algunos ejemplos de lo que me refiero son finanzas públicas en orden, deuda pública reducida e inflación baja y controlada. Hemos tenido crecimiento económico, en particular sectores como la construcción y el comercio con el exterior han tenido un crecimiento muy importante durante este periodo. También hay que resaltar el aumento de la inversión en infraestructura.
Si pasamos al plano del combate a la pobreza, programas como oportunidades y seguro popular han logrado cumplir con los objetivos para los que fueron creados.
Por eso creo que llegue quien llegue, se debe tener la sabiduría de reconocer que el camino por el que se ha transitado es bueno.
Es más, estoy convencido de que la situación de México es mucho mejor de la que se percibe por las campañas negativas. En muchos países resultados como los anteriores hubieran llevado sin problema a la continuidad del partido en el poder.
Segundo, si bien lo anterior es bueno y debe haber continuidad, sí creo que el gran reto es el “empujón” que se necesita para llevar a México al siguiente nivel de desarrollo.
El próximo Presidente debe tener los pantalones para enfrentar a los diversos grupos de interés particular que frenan el desarrollo del país. Espero que esta vez no se sienten en la silla por el simple hecho de tener el poder.
México debe aspirar a que en la región sea el país de referencia para el mundo, ya no Brasil.
Para lograr lo anterior lo que se necesita es que el nuevo gobierno entre de fondo a corregir los problemas estructurales del país de tal manera que México tenga tasas de crecimiento mayores a las observadas en los últimos años.
Ya no voy a entrar a los temas específicos porque conocemos bien lo que se debe hacer. En pocas palabras lo que debe suceder es que sí se cumplan las promesas de campaña.
Por último, estoy confiado de que el día de mañana por la noche sabremos quién ganó y que iniciemos la semana laboral del 2 de julio con la certidumbre de que se respetará la elección y que tenemos certeza de quién nos dirigirá el próximo ciclo de seis años.
Creo que esto último es algo muy simple, pero es el primer paso para construir una nueva etapa que esperemos sea muy buena para México y para todos. ¡Ojalá y así sea!
*Director general del Fundef
