Asoman posibles soluciomnes para la crisis europea

Permitir déficits, darse tiempo para resolver esos desequilibrios, y dar paso a la emisión de bonos, por el BCE, denominados en Euros

Julio puede ser el mes en que se diseñen elementos de solución para la crisis económica del euro, que ha colocado a los países de la Comunidad Europea (CE) al borde del precipicio y, con ellos, al resto del mundo, donde ya empezaron a sentirse los efectos del contagio europeo: en México y en Estados Unidos, para citar a dos de los principales, que más nos interesan.

El problema ha sido que la operación económica de las naciones europeas ha carecido de un marco que propicie equilibrio económico, por las operaciones permitidas por su nueva “moneda única”, que si bien tiene su flanco monetario cubierto, carece de orden y límites para allegarse recursos crediticios, para el caso de finanzas públicas deficitarias en los países miembros.

Los ejemplos palpables más delicados han sido los déficits fiscales de España, Grecia, Irlanda, e Italia, en abierto conflicto con las actuaciones y posiciones de Alemania, Holanda y algunos de los países nórdicos, que han insistido en la necesidad de que en la comunidad europea las finanzas públicas sean equilibradas.

El quid del problema es que, al ejercer gasto más allá de los ingresos gubernamentales, los gobiernos deficitarios han recurrido a cubrir sus faltantes con crédito, en “su moneda”, que es también la moneda de todos —euros— terminando siendo, parcialmente también, obligación de todos.

De ahí el conflicto que se inició hace un mes, con la poderosa Alemania de Angela Merkel y su aliado, en ese entonces aún presidente francés Sarkozy, insistiendo en establecer un límite al gasto de los gobiernos para que ninguno tuviera déficit en sus finanzas públicas o, en su caso, establecer una regla que regulara dichos excesos; posición que se confrontaba con la de los deficitarios y que les implicaba la necesidad de instaurar políticas recesivas de ajuste fiscal, políticamente muy difíciles de implantar.

Pero vino la decisión electoral del pueblo francés, que hace tres semanas sustituyó a Sarkozy y en su lugar eligió al socialista François Hollande para dirigir los destinos de Francia; y con ello se abrió una grieta de peligrosas proporciones, porque Hollande inmediatamente declaró que él estaba a favor de permitir algunas prácticas que se confrontaban directamente con la posición alemana, hasta entonces inflexible. Entre ellas: permitir déficits, darse tiempo para resolver esos desequilibrios, y permitir le emisión de bonos, por el Banco Central Europeo (BCE), denominados en euros, para asegurar aceptación y generar recursos, mientras los deficitarios alcanzaban sus metas de ajuste.

Se veía venir un campo de batalla en Europa y una probable crisis económica mundial con graves consecuencias, por su intensidad y por sus efectos de contagio. Y por ningún lado se perfilaba una opción que no pasara por una larga etapa de desorden económico mundial.

Pero la semana pasada se empezó a vislumbrar una salida que consta de la aceptación de la tesis alemana, si bien con elementos de gradualidad, anteriormente opuestos por Alemania. Constaba en que los dos países más chicos y seriamente afectados —Grecia e Irlanda— aceptarían un esquema de rescate por la Comunidad Europea, con todo y que implican políticas de austeridad por algunos años. Y se escucharon signos de probable aceptación por sus instancias legislativas. El 18 de julio habrá elecciones en Grecia.

Luego, en cuanto a España, se empezó a armar un esquema de rescate, pero con importantes diferencias de lo que anteriormente se estaba pensando; es decir: apoyos financieros, pero no de instancias gubernamentales, sino del sistema bancario y financiero. Está todavía en proceso.

Todo apunta a que se terminarán de negociar o que simplemente se puedan anunciar en la reunión de jefes de Estado de Los Cabos, México, el 18 y 19  de junio próximo. Recordemos que todavía están en elaboración en el Grupo de los 20 en materia financiera y, ante todo, en el G7, que es el grupo de los jefes de Estado de las siete principales economías del mundo, que sesionaron hace dos semanas en Washington y se volverán a ver en Los Cabos, Baja California Sur.

Esperamos sus deliberaciones.

*Presidente Nacional del Colegio

Nacional de Economistas

@acanovelez

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