Inclusión financiera
Se estima que dos mil 500 millones de personas adultas en el mundo no utilizan ningún producto del sector financiero formal.
Esta semana me invitaron a hacer una presentación en el 5º Encuentro de Educación Financiera de Banamex: Inclusión Financiera+Educación Financiera. El tema es interesante y está de moda: es parte de la agenda de la reunión de líderes del G20 que tendrá lugar en Los Cabos en una semana.
No deja de sorprenderme la capacidad de adaptación de los líderes que iniciaron el G20 para resolver problemas de la crisis y hoy este tema es de los relevantes.
La importancia para los líderes viene por la estimación de que dos mil 500 millones de personas adultas en el mundo no utilizan ningún producto del sector financiero formal.
Una parte significativa de estas personas (alrededor de 90%) viven en África, Asia y América Latina. Es claro que una menor relación con el sistema formal está vinculada con un menor nivel de ingreso.
Ahora bien, son pobres por que no tienen servicios financieros o porque son pobres no tienen servicios financieros. En mi opinión la segunda hipótesis es más real. Una política pública para fomentar la inclusión financiera puede coadyuvar a reducir la pobreza y mejorar el bienestar, pero no es la solución.
El documento del G20 sobre inclusión financiera da un marco muy comprensivo sobre qué componentes deben considerarse.
Dicho marco incluye nueve principios generales a considerar: liderazgo de gobierno, diversidad de productos, innovación tecnológica, protección al usuario, educación y desarrollo de capacidades financieras, cooperación, evidencia empírica, marco regulatorio ad hoc y razonabilidad de riesgo-beneficio.
En México, autoridades e intermediarios financieros han avanzado mucho para favorecer este proceso los últimos seis años. Por ejemplo, hay una instancia de gobierno creada para coordinar el proceso de inclusión financiera.
También se ha avanzado con la protección al usuario de servicios financieros. Hoy el consumidor de servicios financieros tiene prácticamente el mismo nivel de protección que el consumidor de otros productos. ¡Hace seis años esto no era así!
En marco regulatorio ad hoc también hay avances con la simplificación de requisitos para apertura de cuentas con montos de transaccionalidad reducidos.
En educación financiera, algunos intermediarios que tienen programas muy buenos que han beneficiado a millones de usuarios.
Hay dos áreas de las nueve donde haré unos comentarios.
Estoy convencido de que la tecnología va a ser un facilitador del proceso de inclusión financiera. La adopción de nuevas tecnologías permitirá ofrecer servicios a menores costos y de forma más flexible. Más esquemas como la cuenta Transfer Banamex se necesitan.
El otro tema es qué entiende el G20 por inclusión financiera: “Acceso a ahorro, crédito, pagos y tansferencias y seguros”. La definición es muy amplia y hago dos reflexiones.
La primera es que si medimos inclusión como se definió en el párrafo anterior, los no incluidos y los parcialmente incluidos son bastante más de los dos mil 500 millones de personas adultas.
La segunda, con datos de la SHCP sobre México, el efecto no es menor. Si inclusión la definimos como tener un producto con una institución, el nivel en México es de casi 60%. Si consideramos a la gente que tiene tres categorías de productos el porcentaje se reduce a 16%.
Una definición tan ambiciosa puede inducir a una mala definición de política pública. Por decreto no le puedo dar a toda la población ahorro, crédito y seguros.
El proceso lo veo por etapas. Creo que deben entrar por la cuenta de ahorro en vez de tener el dinero bajo el colchón. Después que hagan transacciones y finalmente que migren a crédito y seguros.
Hoy en México ya se ha avanzado mucho en el camino de entrada y falta construir el resto. El cómo hacerlo será muy importante y está vinculado con el reto de aumentar el tamaño del sistema.
*Director general del Fundef
