El escándalo de JP Morgan
- Las acciones del banco han caído 17 por ciento desde que hizo el anuncio de que perdió dos mil millones de dólares por operaciones con derivados.
El pasado diez de mayo JP Morgan sorprendió al mundo financiero con el siguiente anuncio: “Reconocemos pérdidas por dos mil millones de dólares en operaciones con derivados de crédito”.
Esta revelación de información ha tenido reacciones fuertes de autoridades, actores políticos y participantes del mercado. En parte deben ser reflejo de que todavía no se supera, al menos sicológicamente, la etapa de la crisis.
La reacción de los participantes del mercado se puede medir de manera sencilla por el desempeño del precio de la acción. Esta acción ha tenido una caída de 17% desde que se hizo el anuncio. Ahora bien, 17% del valor de capitalización de la empresa es mucho mayor a los dos mil millones de dólares de la pérdida.
Es decir, la percepción del mercado del evento es muy mala y la caída de valor refleja otros aspectos como la falta de confianza. Ejemplos podría ser que no existe un adecuado control de riesgos o que existen más pérdidas no reveladas.
A nivel de accionistas, aunque nueve de cada diez avalaron el pago anual al presidente del Consejo y director general Jamie Dimon por 23 millones de dólares, cuatro de cada diez votó por que se le quitara la primera de sus funciones.
Este voto tan favorable se explica porque muchos votaron por correo antes del anuncio. Con la noticia la reacción fue muy negativa en el sentido de que debían separar la función porque no se puede dejar operar a una persona con vigilancia limitada.
Información pública revela que el perfil de los consejeros de la institución que daban seguimiento a los riesgos no era el adecuado. Los tres miembros eran el director de un museo que también participó en 2008 en el Consejo de AIG, el nieto de un millonario americano y el director general de una empresa de manufactura. ¡Nadie con experiencia en el sector financiero!
Con este dato claro que hace sentido la frase de Dimon sobre el evento de la pérdida diciendo que fue un error elemental de administración de riesgos: “A Risk 101 mistake”. Es decir, la visión externa resultó ser correcta y más crítica de lo previsto.
En la prensa internacional se han revelado varias investigaciones del caso de JP Morgan a menos de dos semanas del anuncio. ¡Sorprende la rapidez!
La SEC inició una investigación al banco respecto a sus prácticas contables y de revelación al mercado. Es decir, buscarán verificar aspectos como que no se estuvieran registrando los instrumentos ocultando pérdidas. También hay una investigación por parte del FBI.
En la Cámara de Representantes y en el Senado, legisladores de ambos partidos han comentado que debe haber investigaciones y comparecencias. De hecho, el día de hoy se dio a conocer que la comparecencia de Dimon será el próximo 7 de junio.
También hay personajes que están atacando a la figura de Dimon. Un ejemplo es Elizabeth Warren (fue quien diseñó recientemente la agencia de protección al consumidor de servicios financieros en Estados Unidos) que sostiene que Dimon debe renunciar a su puesto como Consejero de la Fed de Nueva York.
La pregunta relevante es: ¿por qué una reacción tan rápida?
Una explicación es que la percepción de que la crisis está latente sigue vigente. Cualquier evento inesperado llama a revisar si los cambios fueron los adecuados o se debe profundizar en la reforma.
Otra explicación tiene que ver con la personalidad de Dimon. A lo largo de la crisis ha tomado acciones para mantener el statu quo, como por ejemplo, fue muy activo haciendo cabildeo contra las reformas financieras; en el tema de Basilea III dijo que era antiamericano y que era un error adoptarlo, y recientemente aumentó su dividendo argumentando la fortaleza institucional.
Yo le voy más a la segunda explicación.
*Director general del FUNDEF
