Reflexiones respecto del caso Walmart

- Lo que hizo esta empresa es una conducta bastante más habitual de lo que se cree en ese y otros sectores.

Lo que se ha comentado en los últimos días sobre el caso de corrupción de Walmart me parece que refleja un fenómeno complejo, muy grave, con arraigo en nuestra sociedad y que es uno de los grandes lastres del país.

El artículo original de The New York Times (21 de abril) es muy extenso, tiene muchos detalles, nombres de funcionarios involucrados, mecánicas de operación y a qué tipo de funcionarios se les pagaba.

Creo que esta conducta es totalmente reprobable y más por una empresa que trata de dar una imagen de total pulcritud, que cumple siempre con la ley y progresista en temas sociales y ecológicos.

Desafortunadamente como sociedad tendemos a señalar, reprochar y negar la realidad. Por eso Walmart ha sido el centro de atención. Hay muchos aspectos que analizar porque no es un fenómeno aislado.

Me parece totalmente sorprendente la actitud de los funcionarios de gobierno. Actúan como si estuvieran en un país donde no hay corrupción.

El presidente Calderón dice estar “muy indignado” por este acto de corrupción diciendo que “no se vale hacer negocios a base de mordidas”.

La reacción del GDF y de la Secretaría de la Función Pública me parece sensacionalista y tardía.

Se hace público el tema y dicen que investigarán todo.

Tal parece que los señores del gobierno no están informados de cómo se ve a México en el exterior. Con las declaraciones nos quieren hacer creer que no hay corrupción. Pues sí la hay, y mucha. Por ejemplo, el World Justice Project clasifica a México en niveles de percepción de corrupción similares a los de Nigeria, Venezuela y Albania.

Lo grave es que indicadores similares de otras instituciones nos ubican con vecinos similares. La percepción del mundo es que es un país con mucha corrupción.

Pero me pregunto: ¿son las empresas las que llegan corrompiendo sin escrúpulos?, ¿son los funcionarios que por regla piden su cuota?, o ¿son ambos? La tercera es la que más explica este fenómeno.

Lo que debemos entender, tristemente, es que Walmart salió a la luz pública, pero hay otras empresas que incurren en este tipo de prácticas porque de otra forma no se puede.

Algunos casos de estudio: la competencia de Walmart en tiendas de autoservicio. ¿Tienen o no prácticas similares para obtener licencias?

En el Distrito Federal, en la zona de la colonia Irrigación, hoy abundan edificios de multifamiliares, donde antes no había edificios de más de cuatro pisos. ¿Visión de desarrollo urbano o prácticas similares de corrupción?

Recordemos la torre que se quería hacer en la calle de Pedregal en las Lomas. Se hablaba de cambio de uso de suelo y otras irregularidades del gobierno.

En las Lomas hay muchas casas con mantas donde se quejan de cambios de uso de suelo para oficinas y para una escuela.

En el Estado de México también hay ejemplos. En la colonia Tecamachalco, en plena zona residencial, está en construcción un centro comercial que tiene muy molestos a los vecinos.

Es decir, lo que hizo Walmart es una conducta bastante más habitual de lo que se cree en ese y en otros sectores, claro, con mucha influencia de quien pide.

No crean que mi argumento trata de decir “mal de muchos consuelo de…” Mi tema es de fondo: como sociedad debemos pensar que lo que se necesita en este país es orden y Estado de derecho.

Esto llevará a menos ilegalidad, menos informalidad y menos corrupción.

Tan importante como las reformas estructurales, es que alguien venga a poner orden y elimine este comportamiento de nuestra sociedad.

¿Ven a alguien que lo pueda hacer en el corto plazo?

*Director general del FUNDEF

y profesor del ITAM

guillermo.zamarripa@itam.mx

Temas: