China creció 8.1%, ¿bueno o malo?

- Lo malo en el corto plazo parece tener su lado bueno en el mediano plazo. Es más sano que este país tenga menores tasas de crecimiento.

En días pasados se dio a conocer la tasa de crecimiento de la economía de China para el primer trimestre de 2012, que fue de 8.1%, menor a la observada el último trimestre del año pasado (8.9%) y a la expectativa del mercado (8.5 por ciento).

Adicionalmente, para 2013 están reduciendo las expectativas de crecimiento a 7.5 por ciento. Es importante entender por qué está sucediendo y lo que implica.

Entre los factores que pueden estar induciendo una menor tasa de crecimiento están los relacionados con el mercado para las exportaciones chinas. Dada la situación de los países desarrollados, no se espera un crecimiento importante.

Por ejemplo, el superávit comercial que tuvo China con EU en 2011 fue de 295 mil millones de dólares. No se prevé que esto pueda crecer.

Hay otros indicadores que reflejan consistencia en su comportamiento como la evolución de la inversión extranjera. Este indicador ha caído por quinto mes consecutivo, a consecuencia de una economía más lenta. El dato más reciente comparado con el del año anterior cayó 6.1%.

Los precios de la vivienda bajaron en 37 de 70 ciudades en el mes de marzo. En febrero, el mismo indicador reflejó una caída para 27 ciudades chinas.

Por otra parte, se ven medidas que buscan estimular a la economía. Desde finales de 2010 el Banco Central de China ha reducido sus requerimientos de reservas a los bancos comerciales para tratar de estimular el crédito en la economía.

Este tipo de acciones de estímulo se vuelven a ver por primera vez desde 2008. Esta decisión refleja un cambio de política, porque durante este período habían aumentado las reservas en un intento de atender preocupaciones por incrementos en precios de activos que se pudieran trasformar en una burbuja.

¿Es bueno o malo el dato de crecimiento en China?

A primera vista, el argumento parece que esto va a ser malo para China y para el mundo.

Si China, como la segunda economía del mundo, se desacelera, tendremos un menor crecimiento global y en general un entorno menos favorable.

Un menor crecimiento en China disminuirá el dinamismo con el que se está reduciendo el número de pobres en ese país.

Pero también hay argumentos que pueden favorecer la postura de que la desaceleración puede ser buena en el mediano plazo.

Primero, tasas de crecimiento económico tan elevadas no son sostenibles en el muy largo plazo y en ocasiones generan desequilibrios.

Recordemos lo que le sucedió a Japón. Hace 20 años era la economía más dinámica del mundo y la duda era cuándo tendría un mayor tamaño que la economía americana.

Este proceso no fue sostenible y se combinó con que en los años de bonanza se generó una burbuja inmobiliaria. La consecuencia fue una crisis económica y 20 años de bajo crecimiento.

Segundo, una China menos dinámica puede llevar a una menor tasa de crecimiento de los precios de las materias primas.

En resumen, creo que lo aparentemente malo en el corto plazo parece tener su lado bueno en el mediano plazo. Es más sano para China y el mundo que este país tenga menores tasas de crecimiento y que se vean ciclos económicos normales.

Menor presión en los precios de materias primas y con una evolución razonable de precios inmobiliarios son también indicadores positivos. Creo que es bueno lo que está pasando, porque si China pasa por un proceso similar al de Japón las consecuencias para la economía global van a ser más graves.

*Director general del FUNDEF y profesor del ITAM

guillermo.zamarripa@itam.mx

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