Pasado reciente del sistema bancario
- En las últimas tres décadas, la banca pasó de ser privada, a estar en manos del Estado y de regreso al sector privado.
Estamos en un proceso electoral con muchas ideas para definir hacia dónde se debe dirigir el país. Creo que es sano pensar en cómo se deben adecuar las políticas públicas en las diferentes áreas.
En un ejercicio profundo para definir el rumbo se debe entender de dónde venimos, qué ha cambiado y cuáles son los nuevos retos. Este análisis de contexto es fundamental.
En una serie de varias columnas trataré de contextualizar de dónde vienen los sectores más relevantes del sistema financiero. Estos trabajos dejarán abierta la pregunta: ¿cuál es el tema estratégico de desarrollo en 2012? Empiezo por analizar a la banca.
En las últimas tres décadas pasó de ser una banca privada, a estar en manos del Estado y de regreso al sector privado. Pasó de ser una banca que financiaba al sector público, a una que financiaba al sector privado sin evaluar los riesgos que asumía, a un sector en crisis y a un sector con crecimiento ordenado en el crédito.
En los últimos 15 años una buena parte de los activos de la banca pasaron a ser propiedad de instituciones extranjeras.
En términos regulatorios de 1995 a 2005 gran parte de la agenda se enfocó en construir un marco de regulación prudencial sólido. En primer lugar, subsanó las problemáticas que dieron origen a la crisis bancaria y, en segundo, se establecieron las normas para procurar tener un sistema que en el largo plazo sea sólido, solvente y que opere con buenas prácticas.
Gracias a esa acciones durante ese periodo se logró consolidar el sistema para que no fuera un obstáculo para el crecimiento económico del país.
A partir de 2005 los temas relevantes cambiaron. En ese momento el tamaño del sistema, el nivel de competencia y la inclusión financiera se volvieron los aspectos más relevantes.
De manera más simple se podría argumentar que se buscaba un mayor acceso a servicios bancarios y una mayor competencia. Es decir, que la mayoría de los mexicanos pudiera contar con servicios financieros y detonar un proceso en el que la competencia ayude a generar mayor diversidad en la oferta de productos financieros a precios más competitivos.
Consistente con lo anterior, se tomaron acciones encaminadas a permitir la entrada de nuevos participantes en la industria bancaria que completaran el mapa competitivo de los participantes.
Como complemento también se tomaron acciones para facilitar la contratación de servicios financieros y para acercar la infraestructura bancaria a los usuarios. Este proceso ha venido acompañado con acciones en las que se protege más al usuario de servicios financieros.
En términos generales, los diferentes indicadores muestran un comportamiento favorable. Se ve un mayor nivel de infraestructura bancaria propia (sucursales, cajeros y TPV’s) y ajena (corresponsales).
Se observa un número de usuarios significativamente mayor, como ejemplo menciono la cuenta de ahorros con tarjeta de débito y los clientes de crédito empresarial pyme.
En variables agregadas como crédito al sector privado observamos que de 2005 a la fecha el indicador ha aumentado en niveles cercanos a ocho puntos del PIB.
Finalmente, también se puede observar que el nivel de precios en varios productos ha evolucionado favorablemente para los usuarios.
Es fundamental resaltar que este proceso se ha dado en un entorno en el cual la solidez y solvencia de la banca mexicana se sigue manteniendo. No podemos tener otra crisis bancaria como la de 1995.
Es en este contexto en el que se debe pensar cuál será la filosofía regulatoria para el sector bancario, cuáles son los temas de evolución del marco legal y se deben definir cuáles son los retos estructurales y las políticas públicas.
*Director general del FUNDEF y profesor del ITAM
