Relanzamiento del Fondo Pyme

Será este miércoles cuando la Secretaría de Economía haga el anuncio.

Bruno Ferrari no se anduvo por las ramas, pues con miles de pesos en recursos del llamado Fondo Pyme (seis mil 940 millones de pesos autorizados para este año, pero si le suma las garantías Nafin y las estatales, estos recursos rondan los 25 mil millones de pesos) y un diagnóstico que deja atrás la especulación, le acicateó a Miguel Marón, subsecretario para la Pequeña y Mediana Empresa.

Este miércoles, la Secretaría de Economía a su cargo relanzará el Fondo con un cambio que seguramente no le gustará a muchos de los llamados Organismos Intermedios, que son los que “bajan” los recursos del Fondo a los acreditados.

Esta red está integrada lo mismo con organismos empresariales, asociaciones que organizaciones civiles, pero de la revisión efectuada se detectó que hay una red que se presenta como “especializada” que conoce bien las reglas de operación del Fondo y, al final, tiene todos los incentivos para coyotear recursos, pero ninguno para asegurar la sobrevivencia y el éxito de las empresas.

Usted sabe que el Fondo  —que es administrado por la Secretaría de Economía— no puede prestar de forma directa y que en varias ocasiones se ha querido mandar a Nafin, que dirige Héctor Rangel, de manera que el nuevo Fondo tendrá cambio de reglas para esos operadores tanto en forma de financiamiento (tasa, plazo y monto), como en sistema de monitoreo, para que incorporen innovación en sus procesos, cuenten con capacitación permanente, conozcan cómo meterse a las redes de comercialización o ser parte de ellas y cuenten con adecuada promoción.

Como usted sabe, el Censo Económico presentado por el INEGI de Eduardo Sojo el año pasado, arrojó resultados que dejan de especular: el país tiene 5.1 millones de unidades económicas que dan empleo a 27.7 millones de personas.

Lo más contrastante es que hay 4.5 millones de micronegocios cuya actividad económica se realiza sin un establecimiento, y está en el comercio ambulante, taxis sin base, en vehículo con o sin motor, etcétera, donde el empleo alcanza a 5.6 millones de personas y generan poco más de 22 mil millones de pesos de ingresos anuales.

En el caso de las unidades económicas establecidas que emplean entre 0 y 10 personas, éstas representan 95% de las unidades económicas “formales” y dan empleo a 41.8% de la población ocupada.

El drama es mayor cuando se advierte la composición de las microempresas, 8.3% de la producción bruta nacional, contra el hecho de que 0.2% de las unidades económicas con más de 250 trabajadores, generan 30% del empleo, 80% del mejor remunerado y aportan casi 50% del PIB.

Cincuenta y cuatro por ciento de las pymes no dura más de tres años, y sólo cuando crecen y contratan más personal sobreviven el ciclo de cuatro años y 70% del precarismo económico se concentran en el  DF (16%), Estado de México (12%), Jalisco, Nuevo León, Veracruz, Guanajuato y Puebla.

Por ello, y dado que se tiene la percepción de que los Fondos pudieran ser más y la realidad lo justifica presupuestalmente, también se vuelve indispensable profundizar el plan estratégico de largo plazo del Fondo Pyme, no sólo para canalizar los recursos, sino para evaluar el impacto que tiene sobre la población atendida y el impacto económico que generan, reforzando para ello la vigilancia del comportamiento de los Organismos Intermedios en función del seguimiento de los proyectos y la mejoría productiva de los  beneficiarios.

Esto incluye una revisión de los Programas Mi… y también de los sistemas de promoción como ferias y seminarios, y una mejor coordinación con los programas de garantías de Nafin con los bancos comerciales como Bancomer, Banorte, Inbursa, Santander y todos integrantes de la ABM que encabeza Jaime Ruiz y que descuentan recursos, ya que la mitigación del riesgo para que den crédito parece que no es lo único que requieren las pymes que muestran una tasa de mortandad muy alta.

De Fondos a Fondo

Y hablando de financiamiento y tasas, Jaime Ruiz Sacristán y el director general de Nafin se reunieron con el presidente de la Concanaco-Servytur, Jorge Dávila y no les fue muy bien que digamos, porque los primeros insisten en que no se pueden bajar las tasas por decreto y que éstas las fija el mercado, y el segundo está convencido de que una cosa es el mercado y otra la burocracia bancaria asociada (Nafin con sus bancos), que no entienden que mientras las pymes tengan créditos de TIIE más 3 a 5 puntos, y plazos de pago más amplios, no habrá penetración financiera en México y, pues sólo les queda prestarles a los precaristas porque a los formales los matan con sus tasas, descuentos de factoraje, etcétera.

Lo mismo ocurre con la Cámara de la Industria de la Construcción que encabeza Eduardo Correa y está por firmar con Nafin garantías para financiar con créditos de 3 a 15 millones de pesos a las pymes afiliadas (son siete mil de nueve mil en total), y que dice que en Banobras con Georgina Kessel no hay préstamos para las empresas mexicanas y que la banca de desarrollo no ha arrancado en dar préstamos.

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