Tacones de segunda

Todas la hemos embarrado en la vida, lo importante es aprender de la experiencia

Bien dijo el maestro Gabriel García Márquez que la experiencia llega cuando ya no la necesitamos y es que pensando en la experiencia en todas sus presentaciones, se me vino a la cabeza algo que me dijo una amiga a quien respeto mucho: “en esta vida te verán la cara miles de veces, cada vez hay más espacio entre una y otra... pero de que sigue pasando, sigue pasando”.

El tema de LA AMANTE es un tema delicado, las esposas las detestan y los hombres, tarde o temprano, terminan buscándola, que la encuentren o no es harina de otro costal, y es que cómo no va a ser así si la amante es la novia con quien se vive nuevamente ese rush de enamoramiento, mientras en casa está la que ya es casi una costumbre. La historia más común es que Cirilo conoce a Cirila y le vende una historia que deberían patentar, “sí, estoy casado/arrejuntado pero mi relación ya tiene muchos problemas, hasta he estado a punto de separarme pero la situación es complicada”, siempre todo es complicado y la víctima es el pobre Cirilo que su mujer ya no pela. Ahí es donde Cirila debería de poner a funcionar las rodillas y salir corriendo, contárselo a quien más confianza le tenga y hacer puff para siempre. Enamorarse de un hombre que tiene otra relación sentimental es el peor de los errores, las mujeres muchas veces, en el afán de comerse el cuento y pensar “por mí sí la va a dejar”, se envuelven en relaciones complicadas que terminan lastimando a todos los implicados.  La realidad es que vivimos en una cultura en donde la amante es casi otra figura del matrimonio, la segunda casa es como la casa de campo de los Cirilos y las esposas pasan su vida incautas mientras el marido se les vuela a romancear con otra.

Para ser amante hay que tener tripas, por lo regular una amante siempre estará esperando que el hombrecillo mande a volar a la esposa ¿y esto por qué es? Porque todos los hombres, y hasta podría decir que sin excepción, pintan el panorama de una manera que la mujer (léase amante en potencia) se enganche de un ideal fársico y sueñe con la nube rosa de que el amor todo lo vencerá.

Uno nunca puede decir “de esa agua no beberé...” porque más rápido se la toma, pero clavarse con un hombre comprometido emocionalmente es empezar mal. No se trata de juzgar por el lado de que si las amantes (uuuh!!! Mufasa!!!) son o no son unas !@#$%^&*  sino de pensar lo que quisiéramos y lo que no quisiéramos que nos hicieran. Todas la hemos embarrado en esta vida, todas en algún punto del camino hemos tomado una mala decisión, elegimos incorrectamente a un hombre y nos enamoramos, pero lo importante es agarrarnos de la experiencia no solamente propia, sino la ajena también funciona de maravilla, y aprender a darle el valor que se merece a un hombre que tiene una doble vida por cobardía de ser claro.

Un hombre que busca una segunda mujer y le miente a la una y le miente a la otra no tiene justificación, si está muy aburrido en su matrimonio ¡pues sepárese! si su mujer es una huraña que ya ni lo escupe ¡sepárese! Si se enamoró de otra mujer y no lo estaba buscando ¡sea honesto y... sepárese!

Lo retorcido de la amante, no es que fue un desliz de calentura, sino que envuelve una cantidad de mentiras de las que nadie quiere ser víctima. A todos nos duele que la persona con la que compartimos nuestra vida nos vea la cara de idiotas y una segunda relación es una cabronada sin precedentes que se ubica en un adjetivo que no es ningún adorno de valor: cobardía.

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